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'Lo importante en el deporte es la actitud después del error'

20/08/2026
'Lo importante en el deporte es la actitud después del error'

La chacabuquense Belén Miori se consagró campeona del mundo con la Selección Argentina Máster +40 en el Mundial de hockey disputado en Países Bajos. Con más de 20 años de trayectoria, habló en Arrancamos Tarde (Radio Ultra 98.9) sobre su recorrido, el proceso de selección, la experiencia internacional, los sacrificios que implicó llegar hasta allí y la importancia de seguir disfrutando del deporte.

 

¿Cómo fue tu trayectoria? ¿Desde cuándo jugás al hockey?

Juego al hockey desde muy chica. Empecé a los seis años en el Golf Club Chacabuco, hasta que cerró la disciplina. Después me fui a Buenos Aires y jugué varios años en Club Arquitectura. También jugué acá en la categoría Mamis y en Porteño. Ahora estoy descansando y después veré qué hago.

El profesor que me convocó a la Selección +40 había sido uno de mis profesores en Arquitectura. Me veía activa, jugando, y me propuso formar parte del seleccionado. Hice todo el proceso durante dos años. Se va seleccionando, van quedando jugadoras y finalmente tuve la posibilidad de quedar para jugar el Mundial.

 

¿Qué tiene que tener una jugadora de hockey, más allá de lo físico y lo técnico? ¿Qué importancia tiene lo mental?

En lo físico hay que entrenarse y la técnica también se entrena. Pero no es lo mismo entrenar un cuerpo de 20 años que uno de 40.

En lo mental aprendí algunas cosas durante este Mundial, jugando con mujeres muy experimentadas que vienen de clubes y escuelas mucho más avanzadas. El Metropolitano concentra a muchos de los mejores clubes y, por ende, a muchas de las mejores jugadoras.

Esos clubes tienen escuela desde las categorías más chicas hasta las mayores. Tienen segundas, terceras y cuartas divisiones. Hay una formación que empieza desde muy temprano.

Una de las cosas que aprendí es a tener tolerancia al error. No importa si erré un pase o perdí una bocha. La pregunta es qué hago después. Salgo corriendo a buscarla otra vez. El error en la cancha dura dos segundos: la perdí, no importa, pero la vuelvo a buscar.

Nadie se equivoca a propósito. También hay que entender que la dinámica es colectiva. No importa quién haga el gol; si hacemos el gol, gana el equipo.

Creo que las más chicas, y también los grandes, tienen que aprender que van a tener días malos y días buenos, que se van a equivocar y que van a perder partidos. Lo importante es la actitud después del error.

Un entrenador me lo dijo una vez: 'El error dura dos segundos en la cancha. Me doy vuelta y sigo'. No me frustro, no me quedo discutiendo con el árbitro, con mis compañeras ni con el entrenador. Confío en el plan que tiene el técnico y sigo concentrada.

 

¿Cómo fue el proceso del campeonato en Países Bajos? ¿Qué te quedó de esa experiencia?

En cuanto a la competitividad, hay mucho respeto. Los países europeos tienen mucha ventaja sobre nosotros: mejores canchas, mejores entrenadores y el beneficio de que el deporte sea profesional.

Nosotras acá juntamos hasta el último centavo para poder viajar. Nadie nos paga nada. Y, sin embargo, allá las jugadoras te felicitan, te hablan bien. No hay roces ni riñas, ni dentro ni fuera de la cancha. Viví un ambiente de respeto muy importante.

También les llamaba la atención que nosotras, viniendo de otra realidad, pudiéramos competir y ganar.

Yo conocí una cancha de agua cuando fui a Buenos Aires, pero llegar a jugar un Mundial demuestra que se puede. El esfuerzo es grande, es enorme. Hay sacrificios, más a mi edad, porque tengo una familia y tengo mi trabajo.

 

¿Qué es una cancha de agua para quienes no conocemos tanto del hockey?

Yo arranqué jugando en pasto, pero hace más de 20 años que ya no se juega en esa superficie. Ahora se juega sobre sintético, que es como una especie de alfombra. Hay canchas de arena y de agua, que son las que se utilizan en el alto nivel y son muy comunes en Europa.

La cancha que conocí en Holanda era diferente a las canchas de agua de Argentina. Las de allá son híbridas: la superficie está mojada, pero tiene un sistema de riego automático y circular. La bocha corre muchísimo más rápido.

En Argentina las canchas tienen mucha más agua y se riegan constantemente. Allá el sistema permite que el agua quede sobre la carpeta y se vaya administrando.

 

¿Qué resignaste en tu vida para poder jugar?

En realidad, resigné tiempo. Dediqué tiempo a jugar y por ahí me perdí fines de semana en mi casa con mi familia. Aunque tampoco siento que los haya perdido.

Soy muy familiera, estoy muy presente. Tengo dos hijos chicos y un marido que me banca muchísimo, que es mi fan.

 

¿Qué ganaste con el hockey?

Gané muchísimo. Gané amigas, experiencias y conocí personas increíbles.

El grupo humano que conocí en la Selección fue muy importante. Somos todas de distintos lugares y muchas veces nos veíamos solamente para entrenar. Los entrenamientos eran muy estrictos con los horarios y muchas veces yo terminaba y tenía que agarrar la ruta para volver.

En Holanda tuvimos más tiempo para compartir y conocernos. Fue una experiencia muy linda también desde lo humano.

 

¿Qué se puede hacer para fomentar más el hockey en Chacabuco?

Yo creo que hay que empezar por la infraestructura. Tengo entendido que los dos clubes de acá están invirtiendo. Creo que el Club Social va a cambiar la carpeta y Porteño anunció que iba a hacer una cancha de agua.

Pero también hay que tener escuela. Si tenés una Primera División, necesitás chicas de Quinta, Sexta, Séptima y las demás categorías. Las nenas tienen que empezar desde los seis años y avanzar hasta llegar a las categorías mayores.

 

¿Qué consejo les darías a las chicas más jóvenes que recién empiezan?

Que van a tener días malos y que van a perder. Nadie empieza ganando.

Yo tuve la suerte de ir al Mundial y ganar, pero tengo más de 20 años jugando y perdí muchísimos partidos y torneos. Hay que disfrutarlo.

Mi mayor temor, más allá de estar físicamente a la altura, era pasarla mal. Yo quería ir y pasarla bien.

 

¿Cómo fue la vuelta después de conseguir el campeonato?

Fue buenísimo. Lloré más antes que después.

Tuve un período en el que pensaba: 'Dejo a mis hijos, gasto un montón de plata…'. Hablé mucho con amigas y me decían que tenía que hacer un click.

Ahora voy a descansar. Este año viajé muchísimo porque el Máster tiene algo muy lindo, pero tenés que viajar para jugar, y viajar implica dinero y tiempo. Prácticamente no tenés un fin de semana libre.

Igualmente creo que pude combinarlo bien porque tengo una de mis hermanas viviendo allá y muchas veces podía ir a su casa. A veces también viajaba con mi familia, con mis hijos y mi marido.

Sin ese apoyo yo no hubiese podido hacer nada.

 

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