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'Pasamos un momento de fiesta religiosa realmente muy grato'

27/08/2025
'Pasamos un momento de fiesta religiosa realmente muy grato'

Durante estos días, en la parroquia San Isidro Labrador se está desarrollando uno de los eventos más interesantes del año: la Primera Comunión. El fin de semana pasado, y el próximo el templo de la calle Padre Doglia se ha vestido de gala para recibir a los comulgantes y sus familias. El párroco Darío Kling nos dejó sus impresiones sobre esta ceremonia especial.

 

En el comienzo de la nota, el padre Darío nos explicó por qué decidieron adelantar este año la fecha de este acontecimiento: 'ya en el verano pasado, cuando con las catequistas, con las coordinadoras de catequesis, planificamos un poco el año, surgió esta idea de adelantar la fecha porque si a finales de octubre, o en noviembre, como se estaba haciendo, hay también demasiados eventos de cierre de año, o viajes que hacen los chicos, y entonces a veces se dificulta la participación'. Al evaluar el resultado de esta experiencia, el sacerdote comenta: 'tuvimos las primeras comuniones el fin de semana pasado, a las 19:00 del sábado, y a las 10:00 del domingo, y este próximo fin de semana también serán en esos mismos horarios, el sábado y el domingo. Hubo una participación hermosísima de la familia, la celebración estuvo muy bien preparada, muchísima gente trabajando, desde la ornamentación del templo, la música, la organización de los chicos, todo el trabajo que han hecho las catequistas junto a las familias durante todo el año, o los dos años en definitiva que lleva la catequesis de comunión. La verdad que hasta ahora estamos muy gratamente sorprendidos y contentos; la participación de la gente fue numerosísima, la iglesia tenía gente de pie, que no pudo estar un poco más cómoda, pero creo que pasamos un momento de fiesta religiosa realmente muy grato, fue muy lindo'. 

-Hemos visto que los niños y niñas comulgantes han elaborado sus propias hostias. ¿Cómo es eso?

-Se hace ya desde hace unos años esto de amasar la harina para las hostias, y luego se hacen con una maquinita viejísima que rescatamos, que era de las monjas, cuando estaban en el colegio que ahora es el Colegio Parroquial. Y ahí el electricista Pancho Tocalini le hizo unas reformas, le puso llaves y termostatos y todas cosas para que no nos quedemos electrocutados porque funciona con electricidad. Es como una especie de esas máquinas que hacen los waffles, pero adaptada para hacer las hostias que son finitas. Así que eso lo hacen los chicos, con los padres y las catequistas, es un momento muy bueno. 

-Cuéntenos un poco de la misa con niños que hacen los sábados, en las que ellos tienen una participación muy activa

-Sí, esa misa con niños tiene una enorme plasticidad y permite ser creativos en lo que más se puede. Hay ministerios dentro de la misa que lo desarrollan los chicos: llevan la cruz, llevan las velas, llevan el libro de la palabra, hacen las intenciones… Y después del Evangelio, cuando se hace la prédica, la homilía, generalmente nos sentamos ahí en las gradas del altar, ellos ponen una alfombra en el piso, y entonces vienen todos corriendo y se sientan ahí, eso es muy lindo, es un momento de comunión, porque ellos se compenetran, han escuchado muy bien la palabra, la reconstruimos con lo que ellos fueron captando, y es impresionante cómo entienden el mensaje, y a la vez las conclusiones que sacan, hasta por ahí te desorientan, pero son lindísimas esas intervenciones de ellos. Y a la vez está la familia que los acompaña, y para la familia también se hace una misa muy grata. Por supuesto que todas las misas son misas, es decir, Jesucristo se entrega por nosotros, y es el momento de salvación, pero como la dinámica es así, más cercana, por ahí a la gente también les llega, a los más grandes, vienen con gusto, y acompañan a sus hijos. Y además yo creo que fue una buena decisión poner esas misas el sábado a la tarde, en lugar del domingo a las 10:00, como la teníamos antes y venían muy poquitos porque cuesta levantarse, los chicos se levantan toda la semana bien temprano, los papás también, entonces, el sábado a las 19:00, ya estamos todos en pie, los deportes más o menos finalizaron, se dan un baño y van a la misa. A veces no, porque por ahí me ha llamado alguna catequista, diciendo que están todos los chicos que terminaron recién el partido, preguntando si pueden ir igual, y por supuesto que les decimos que sí.

-¿Qué pasa después de este día con los niños y las niñas, que durante dos años han hecho todo este proceso, han estado muy ligados a su grupo, a sus catequistas, a la Iglesia, al párroco? ¿Qué pasa de ahora en más? ¿Cómo hay que trabajar para que todo ese envión no disminuya?

-Bueno, ese camino se hace con la familia, fundamentalmente. La iglesia en este caso, de alguna manera, subsidia ese acompañamiento en la fe a través de los catequistas, pero también es cierto que después de este momento de la primera comunión tan lindo, están los grupos que acompañan a los chicos que ya han hecho la primera comunión, como es la '2,7' y los que quieren pueden perseverar a través de ese grupo, también está el grupo de los Scouts Ceferino Namuncurá, ahí también tienen un espacio de perseverancia a los que les gusta un poco la metodología de los scouts, que como vos sabés tienen todo el tema de la vida al aire libre. También a veces se organizan misiones, alguna tarea con los chicos que van a visitar el Hogar Máximo Gil, o pasan algún día haciendo algún acto de ayuda solidaria, en la medida en que ellos pueden, y a la vez tienen encuentros los sábados, acá en la Casa de la Catequesis. Es decir, se puede encontrar el caminito para la perseverancia, pero es muy importante la familia. El niño o la niña no se recibe de cristiano con la primera comunión, porque la segunda comunión es el domingo siguiente, y así sucesivamente.

 

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