Barrio la construcción. Cuando en lo elemental se encuentra la diferencia
Por Sonia Elisabeth Rubino
No todos los barrios de Chacabuco están totalmente poblados, ni tampoco pertenecen a una determinada época gubernamental.
Son aquellos que se hicieron desde un terreno y de a poco , los que con mucho esfuerzo se irguieron cuando sus vecinos levantaron su casa, armaron una vida, cargaron ladrillos y tal vez descargaron sueños los cuales algunos se cumplieron y otros esperan en algún lugar, buscaron rincones y se pusieron a macerar hasta llegar a ser una realidad.
Alfredo Carboni nos cuenta algo del Barrio La Construcción, delimitado por las calles Avellaneda; 635; La Rioja y 637 y atravezado por la calle Mendoza,un barrio en el que cada casa tiene su impronta, es por eso que no son iguales entre sí pues cada una fue levantada por sus dueños y como pudo. Con sus tiempos, sus presupuestos, recortando de aquí y de allá y quizás aún no se terminan pero eso es parte de los sueños que esperan ver la luz.
¿En qué año este lugar de Chacabuco pasa a ser un barrio?
'Yo vine en la década del 80 cuando me puse de novio con Mónica, mi esposa.
Ella vivía con sus padres y era todo baldío.En realidad era propiedad del abuelo y en la esquina estaba la casa paterna.'
¿Entonces Mónica nunca se fue del barrio?
'No, cuando nos casamos el padre nos dio este lote donde vivimos hoy. Y en casi toda la manzana están sus hermanas y primas.'
¿No hubo un loteo?
' No sé si hubo loteo, sí sé que el abuelo y luego el padre de mi esposa ya fallecida, repartieron entre los hijos y nietos y edificamos justo aquí, al lado están mis cuñadas y quedó todo en familia. en esta manzana.La familia Herreras.
El barrio son dos manzanas y donde vivía el abuelo ahora vive mi hijo. Eran tres parcelas en total.'
¿Costó construir la casa?
'Mi suegro desarmó un galpón y me dijo que me traiga todo lo que hacía falta.
Cargamos, descargamos y me lo traje todo entero.
Limpié cada ladrillo,porque antes se pegaban con barro y después compré algunos más.
O sea que con la ayuda que tuvimos compramos puertas,ventanas y algunas chapas y aquí criamos a nuestros cuatro hijos.
También y además de mi trabajo en la panadería y con tanto espacio puse un criadero de cerdos.'
¿Y tenían todos los servicios?
'Ahora hay agua corriente pero tuvimos bomba. Lo que no tenemos es asfalto ni luz en la calle.. Tenemos la salita del Barrio Santa Clara que está justo enfrente y es para ambos barrios. Lo que nos ayudó a crecer fue la construcción del Acceso Juan XXIII y el asfalto cuando pasó por ahí.
Se comenzó a poblar más, se hicieron casas quintas, casitas muy lindas y tenemos la agencia de gas acá cerca que trae mucho más movimiento.'
¿Qué tal la convivencia con los vecinos?
'No hubo ningún problema con nadie.La gente se encerró más en las casas.'
¿Algunos apellidos?
'Herrera, Arce, Ceballos Los Ceballos son del barrio de enfrente. De Santa Clara. Casi todos son parientes entre sí pero nunca un problema familiar. Antes, por ejemplo, cuando vine, que no eran muchos, acá se acostumbraba a fin de año, cerrar la callecita, porque la calle era pastito. No era tierra, era todo pastito.
Pasaban una bicicleta o una motito que tenía alguno pero muy poquitos y se hacía una juntada para despedir el año.
Nuestros hijos eran muy chiquitos y todos tíos, primos Herrera pero la mayoría eran Arce, el apellido de mi suegra. Son veintidós hermanos, una familia grande y además, vecinos. '
¿No sabes cuál fue la primera casita construida?
'No, calculo que eso lo podría saber mi suegro y tal vez el abuelo fue el primero que puso ladrillo sobre ladrillo y comenzó una historia.
Te puedo decir que hay mucha paz en el lugar, yo dejo la puerta abierta y salgo tranquilo.
Ahora se va a complicar porque nos vienen invadiendo, se construye y cada muro es un tramo menos de libertad pero se celebra que el barrio se agrande.
No puedo asegurar quién era el dueño de lo que podría ser una quinta, solar o parcela, pero pudo ser de Ernesto Aprile. Tendría sentido porque era dueño de las quintas de por acá.
¿Terrenos grandes?
'Era mucho, mayormente entre 15 por 40 o 15 por 45 metros cada uno. Acá, al frente, tenemos dos solares que no se sabe de quién son y los dos de la esquina están en venta.
Ahí los muchachos ponen los camiones , hay lugares que todavía no están ni siquiera en construcción.
¿Y comercios cerca?
'Cuando yo vine al barrio, pasando las vías estaba el almacén de Carboni, cuyos hijos ahora son conocidos comerciantes. Ahí se compraba y se anotaba y se pagaba con la famosa libreta, esa que era un documento tanto para el comprador como para el vendedor. Iba todo el plantel del horno de ladrillos.
Mi suegro le compraba todo, todo y justo al lado tenían un toldo donde hacían los bailes de Alfonso Lombardo.
Todo iluminado con sol de noche colgados desde el techo.'
¿Y hoy en día?
'Ahora y con el nuevo acceso y otros servicios aparecen nuevos comercios como los chicos de Carboni con el mercado que instalaron en el corazón de dicho acceso.
Las cosas fueron cambiando para bien y cada ladrillo es un paso al porvenir.
¿Nunca tuvo que ver con la política la construcción del barrio?
'No, nunca. Acá mismo, en mi casa, en el frente, vino Julián Domínguez para hacer su cierre de campaña. No sé si fue la primera o la segunda. Estábamos haciendo la casa acá y tenía como un pasillo. Primero me hice todo el corredor y después fui armando la casita.
Con Julían fuimos compañeros de primaria en la escuela 4 y también éramos amigos.
Me pidió para hacer el acto esa tarde, lo hicieron acá exactamente bajo la luz del sol de noche.'
Después de un día sofocante, Alfredo nos cuenta algo de la historia de un barrio aún en pañales, y cuando un viento fresco nos avisa que se avecina la tormenta dejamos a nuestro amigo en busca de nuevos testimonios.
Lorenzo Cánepa nos cuenta su historia.
¿Cuánto hace que estás en el barrio?
'Entre 5 a 6 años.'
¿Cómo es que llegas aquí?
'Me salió la oportunidad porque se vendió un terreno bastante en precio y yo tenía la plata. Lo compré ,acá no había nada construido, en su momento hubo construcciones pero después fueron derribadas así que lo que está hecho ahora lo hice yo.'
¿Cómo es la convivencia con los vecinos?
'La convivencia con los vecinos es normal, tranquila. Acá la vecindad no es de darse mucho de unos con otros ni ir de unos a casa de los otros.Eso no se usa acá .Cada uno está en lo suyo más allá de los cruces del día a día.
Es muy tranquilo. Mucha gente de trabajo, gente sencilla, gente humilde hay muchos que trabajan en hornos pero nadie se mete con nadie. Es todo muy muy tranquilo.
En definitiva, un barrio donde cada uno está en lo suyo y eso define su tranquilidad.'
No tenemos muchas voces, pero las pocas que tenemos concuerdan. Al bajar el sol la oscuridad es plena y absoluta dueña de la situación.
Así y todo, las puertas se pueden dejar abiertas y los niños juegan en amplios solares aún no adquiridos.
Una pileta de lona que se está despidiendo de sus días de vedette, una sombra que no se puede medir en pesos, sólo se mide en años.
Reliquias de los abuelos, construcciones a pulmón no impiden que las familias disfruten de lo que tienen, mirando de cara al mañana esperando dejar a sus hijos un pedazo de tierra y ladrillos para construir.
Manos que sin ser expertas, levantaron paredes y colocaron techos para hacer un hogar cálido y tranquilo.
Al comenzar expresé que no es una entrega de viviendas ni tampoco pertenecen a un determinado período de un color político.
Acá aplica entonces la metáfora de la caja de crayones,
Algunos tienen más punta que otros pero eso no los hace diferentes.
Por el contrario, los une en el sacrificio y la voluntad de marcar sus cimientos,levantar su casa acorde a sus ingresos y disfrutar cada mañana lo que hoy tienen sin ocuparse de lo que no tienen.
A pocos metros del acceso más nuevo de Chacabuco, van asomando como pequeños retoños esas semillas que un abuelo tal vez sembró para hoy poder decir: ¡Este es mi barrio!
Y quizás cuando vuelva a pasar por allí, la foto no sea la misma.
Pero hay cosas que no cambian aunque la tarde se apague y se me acerque el otoño.
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