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Democracias devaluadas

06/11/2026
Democracias devaluadas

Por Gustavo Porfiri

 

La democracia occidental está inmersa en una crisis de insatisfacción ciudadana. La falta de respuesta por parte de los sistemas de gobierno a las demandas sociales más elementales se traducen en altos porcentajes de descrédito. Aparecen planteos extremos y las calles se llenan de ciudadanos desamparados.

 

Los porcentajes de descontento con los gobiernos democráticos occidentales son alarmantes: 69% en Francia, 68% en España, 62% en Italia, 47% en Polonia  -sumida en una profunda crisis política- y 69 % en Estados Unidos. Son datos difundidos por el Centro de Investigaciones Pew, citados por el medio chino Global Times. El medio asiático afirma que esas cifras de insatisfacción coinciden con las recolectadas por otras encuestadoras occidentales, como Ipsos y Gallup. Asimismo, asegura que -más allá de las encuestas- el descontento es bien visible en las manifestaciones callejeras. 

Global Times atribuye esta pérdida de confianza de los ciudadanos a la incapacidad manifestada por las instituciones públicas para responder a demandas elementales, a lo que se suma un creciente encono hacia los líderes y gobernantes, generalmente por promesas incumplidas, y un fuerte rechazo a los casos de corrupción que atraviesa a las jerarquías políticas. El análisis agrega que la cuestión migratoria y los recurrentes discursos belicistas también influyen negativamente en la ciudadanía.

Este marco de situación genera planteamientos extremos, como el de Florian Philippot, líder del partido francés Les Patriotes, quien asegura que la Unión Europea se ha convertido en una "dictadura" que "debe desaparecer". El dirigente nacionalista hizo estas declaraciones al referirse a la reciente crisis política desatada en Polonia. Philippot atribuye al bloque de países europeos la calificación de dictadura -entre otras cuestiones- porque: 'Anuló los referendos de 2005 en Francia y en los Países Bajos cuando ganó el 'NO' a la UE, pero no lo hizo en España ese mismo año, ya que allí había ganado el 'SÍ'. Hizo que se anularan unas elecciones presidenciales en Rumanía en 2024 y luego mandó a encarcelar al ganador soberanista. Hizo ganar a un europeísta en Hungría, que inmediatamente puso a raya a los medios de comunicación y prohibió a sus oponentes presentarse de nuevo, y de por vida, a las elecciones. Provocó la toma del Tribunal Constitucional de Polonia para expulsar a los jueces soberanistas'. "¿Seguimos o ya está bastante claro así? ¡La UE debe desaparecer para que los pueblos puedan revivir!", enfatizó Philippot.

En esa sintonía también se expresó la diputada de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, quien criticó la "indiferencia" y el "silencio" de la Unión Europea ante la crisis constitucional polaca. "No se puede pretender defender la democracia y el Estado de derecho y guardar silencio cuando el equilibrio constitucional de un Estado miembro se ve gravemente amenazado", aseveró la legisladora.

Un poco más moderado, aunque no menos crítico fue el director general del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, quien se pronunció en su cuenta en X: "Europa no está bien, con migrantes, belicismo, disturbios y golpes de Estado. Expíenlo", escribió.

Otra voz que se alzó contra el actual funcionamiento de la UE vino desde Eslovaquia, donde recientemente su primer ministro, Janez Jansa, lanzó duras críticas. En una publicación en X, expresó: "Ha surgido una Unión Europea que necesita salvarse de sí misma", y mencionó una serie de acontecimientos, como la anulación de las elecciones presidenciales en Rumanía y el encarcelamiento, tres semanas antes de las elecciones, del líder del partido que encabezaba las encuestas en Eslovenia. Asimismo, igualmente que Philippot, criticó el encarcelamiento de miembros del anterior gobierno húngaro sin posibilidad de defenderse y fustigó la decisión de conceder apresuradamente la ciudadanía a casi un millón de inmigrantes irregulares en España. Jansa también puso el foco en las políticas energéticas que, según él, gravan las fuentes de energía basadas en el carbono, bajo el pretexto de proteger el planeta, mientras favorecen el traslado de industrias a países con normas medioambientales más laxas.

A mediados del siglo XIX se acuñó la frase "Un fantasma recorre Europa'; se refería al 'fantasma' del comunismo que atemorizaba a las élites de la época. Hoy vuelve a cobrar vigencia, aunque ahora se refiere a otros miedos: la guerra, la incertidumbre por el futuro, la falta de horizonte. Hace rato que los gobernantes y dirigentes europeos vienen gestionando fuera del tarro. Es hora de que se pongan en el lugar que sus responsabilidades exigen, antes de que la historia los pase por encima.

 

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