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El Gobierno solo acumula crisis

29/08/2025
El Gobierno solo acumula crisis

A diez días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, la gestión de Javier Milei vive una nueva semana negra. Ayer Diputados logró destrabar la comisión investigadora de la criptoestafa Libra, que será presidida por el lilito Maximiliano Ferraro. Se suma a las investigaciones por las coimas en los medicamentos para las personas con discapacidad y las muertes por fentanilo adulterado. Los números del consumo y la producción siguen en picada y las tasas de interés están por las nubes. Las encuestas empiezan a encender luces de alarma y Spagnuolo se niega a seguir el libreto oficial. El Gobierno no logra resolver ninguna situación crítica y crece la sensación de que perdió el control de la agenda.

POR MANUEL BARRIENTOS

 

Una marea de turbulencia política y económica azota la administración de Javier Milei, a sólo diez días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires. Esta nueva 'semana negra' del gobierno no es un evento aislado, sino el reflejo de una sucesión de crisis que se superponen, erosionando la confianza y sembrando dudas sobre la capacidad de gestión del oficialismo. La agenda parece haber escapado del control de la Casa Rosada, que se ve arrastrada por un torbellino de investigaciones por corrupción, números en rojo y peleas internas.

Si había manejado al Congreso a fuerza de acuerdo con gobernadores y polarización durante el primer año, el frente legislativo se ha convertido en uno de los principales talones de Aquiles para el oficialismo. Ayer la reactivación de la comisión investigadora sobre la criptoestafa Libra en la Cámara de Diputados fue un nuevo y duro golpe. La presidencia de la comisión quedó en manos de Maximiliano Ferraro, del partido de Elisa Carrió, y el Gobierno ya sabe que tendrá dolores de cabeza cada martes, a las 16 horas, de acá hasta noviembre. La criptoestafa fue la primera piedra en la erosión de la imagen pública del gobierno y del presidente. Pero la reapertura de esta investigación se suma a otras dos que también están en curso: las coimas en la compra de medicamentos destinados a personas con discapacidad y el aumento de muertes relacionadas con el uso de fentanilo en el sistema sanitario. Estas tres investigaciones convergen en un punto: la percepción de un gobierno que no logra proteger a sus ciudadanos y que podría estar involucrado en prácticas corruptas.

En el plano económico, el panorama no es menos sombrío. Los números, que el gobierno se empeña en mostrar con un optimismo que pocos comparten, son elocuentes. El consumo y la producción siguen en picada, lo que se traduce en un mercado interno debilitado, fábricas y comercios que cierran y la generalización de que nadie llega a fin de mes. De acuerdo a una reciente encuesta de Bumeran, un tercio de los gerentes en recursos humanos prevé reducir su personal en lo que resta del año y más de la mitad reconoce haber despedido empleados durante el primer semestre. Al mismo tiempo, un informe del Banco Central advirtió que la inversión extranjera directa tuvo una caída récord absoluta de -1.182 millones de dólares, por lejos la mayor desde 2017.

Para agravar la situación, la nueva suba de encajes disparó las tasas de interés, ahogando a los pequeños y medianos empresarios que buscan financiamiento para sostener sus negocios. El giro al descubierto ya está arriba del 80% y es un balde de agua fría para cualquiera que ande pateando deudas para no cerrar su actividad. La política monetaria del gobierno, que busca frenar la inflación a costa del crecimiento, ha generado un nuevo cuello de botella que nadie sabe cómo resolver. 

Milei dijo que iba a ganar el Premio Nobel de Economía. No se lo dieron. Quien sí lo recibió en 2024 fue Simon Johnson. En una entrevista publicada este jueves en el diario La Nación, el economista y docente del MIT fue contundente: 'Abolir el Estado realmente no funciona porque el Estado estará ahí, y la pregunta es qué tipo de Estado, quién lo controla, cuáles son sus prioridades y cómo está organizado'.

Las encuestas, antes favorables al oficialismo, también activan las alarmas. La popularidad del presidente, que llegó a ser muy alta, viene cayendo a ritmo acelerado. De acuerdo a la consultora Trespuntozero, la imagen positiva de Milei llegaba a 50% en junio, al 48% en julio y ahora luego del caso Spagnuolo está en 39,9%. En la misma línea, el último sondeo realizado de forma conjunta por la agencia Bloomberg y la consultora brasileña Atlas Intel señala que el rechazo de Milei trepa al 55% y la corrupción es la principal preocupación de los argentinos. Un problema adicional: en segundo lugar aparece el desempleo. No es sólo una cuestión de transparencia, sino de temor al modelo económico.

Las crisis se suceden una tras otra, y el oficialismo no logra resolver ninguna. La respuesta a las investigaciones por corrupción ha sido negar todo y, al mismo tiempo echar funcionarios, lo que ha generado más desconfianza. En este contexto de caos, se agrega una nueva complicación: la rebelión del ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo. El funcionario ha filtrado a los medios que evalúa presentarse como arrepentido ante la Justicia. Y la próxima semana el Senado podría rechazar de forma definitiva el veto a la ley de Emergencia en Discapacidad.

Las fallidas recorridas de campaña por Lomas de Zamora y Corrientes pueden ayudar a la victimización libertaria, pero no llevan tranquilidad a los inversores: prevalece la idea de que el Gobierno no gobierna. La sensación generalizada es que perdió el control de la situación y se encuentra a la deriva, sin un rumbo claro ni una estrategia efectiva para resolver los problemas. Si el FMI le había dado la orden de acumular reservas en el Banco Central, la gestión de Milei o no entendió la consigna o no pudo llevarla a cabo. En estas últimas semanas, sólo se dedicó a acumular crisis.

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