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El impacto concreto en el cuerpo de nuestras emociones

14/10/2026
El impacto concreto en el cuerpo de nuestras emociones

Por Bernarda Jorba. Psicóloga

 

Aprovechando que fue hace poco el Día de la Salud Mental, vamos a hablar hoy sobre la relación que ésta tiene con nuestra salud física.

Muchas veces el cuerpo nos pasa factura por la tristeza, el estrés cotidiano y las preocupaciones. Es frecuente creer que podemos con todo, solemos reprimir lo que nos incomoda, nuestros sentimientos, preocupaciones y seguimos como si nada pasara. Pero el cuerpo lo registra y lo manifiesta de muchas formas: ya sea en cansancio, estrés, falta de motivación, desgano, dolores musculares, resfríos, o diversos síntomas físicos, los que  muchas veces, se transforman en un problema más, sumado a los que ya veníamos arrastrando, y que, al tener que modificar nuestra rutina para recuperarnos, solemos experimentar a causa de eso cierta frustración, malestar, irritación y malos tratos, muchas veces hacia nuestros seres queridos, amigos, compañeros de trabajo que nada tienen que ver, sumando así un nuevo problema, ahora ya de carácter social. 

En resumen, podríamos decir que la salud mental es el origen de muchos de nuestros problemas y afecciones que a veces no tomamos conciencia de hasta dónde puede repercutir o afectarnos en la vida. Algunas sugerencias que nos pueden ayudar a evitar, o en todo caso reducir los síntomas o malestares son, por un lado, el priorizar el descanso. Es muy importante, y a veces no se tiene mucho en cuenta, dependiendo de cada persona, dormir dentro de lo posible entre 6 y 8 horas. Una alimentación adecuada, comiendo "un poco de todo" minimizando la "comida chatarra" sin privarnos de disfrutar libremente en reuniones sociales, pero sí sumando alimentos más nutritivos y saludables. Hacer actividad física, que además de mejorar nuestro cuerpo nos ayuda a despejarnos, reducir la ansiedad y mejorar nuestro sistema inmune, ya sea desde una simple caminata a algo un poco más intenso. Cuidarnos emocionalmente es también cuidarnos físicamente. La salud no es solo la ausencia de enfermedades, sino un estado de bienestar integral, físico y espiritual.

El modo en que pensamos y cómo nos sentimos determinan nuestras decisiones, y a su vez, configuran aquello que somos. En mayor o menor medida, lo que decidamos nos permitirá alcanzar el equilibrio y el ansiado bienestar.

 

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