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El jefe también paga

25/03/2026
El jefe también paga

¿Cuántas veces escuchamos que una empresa "quiebra" o "no tiene fondos" y el trabajador se queda con las manos vacías, mientras los dueños siguen su vida como si nada? Durante años, la figura de la "Sociedad Anónima" funcionó casi como una armadura medieval: si algo salía mal, los golpes le daban a la armadura (la empresa) y el caballero (el dueño o presidente) salía ileso. 

Pero la justicia acaba de dar un paso importante para que esa armadura deje de ser un escondite. La Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo tomó una decisión que nos obliga a todos a mirar más allá de los papeles. 

Todo empezó con un trabajador, que ingresó a trabajar en un parque de la ciudad en noviembre de 2019. Sin embargo, no lo anotaron "en blanco" hasta dos meses después. Para cualquier vecino, esto puede parecer un detalle administrativo, pero en el mundo del trabajo, trabajar "en negro" es un acto ilícito que vulnera el orden público. 

Cuando llegó el despido, la justicia de primera instancia dijo que la empresa debía pagar, pero liberó de toda culpa a los directivos. Pero aquí es donde la Cámara de Apelaciones marcó la diferencia. 

¿Por qué el Presidente sí y el Director Suplente no?

La Justicia analizó el rol de cada uno bajo una lupa muy humana: la del "buen hombre de negocios". 

    • El Presidente: Los jueces determinaron que, al ser la cabeza de la sociedad durante el tiempo que duró la relación laboral, no podía ser ajeno al hecho de que un empleado estuviera trabajando sin registrar. No puede decir "yo no sabía". Como administrador, tiene la obligación de que todo esté en regla. Por eso, ahora deberá responder con su propio patrimonio de forma solidaria. 

    • El Director Suplente: Aquí la justicia fue justa en el sentido contrario. Al ser suplente y no haber participado efectivamente en las decisiones de la gestión diaria, no se le puede extender la misma responsabilidad. No basta con estar en un papel; hay que ser quien toma las riendas para ser responsable. 

Un mensaje claro para la sociedad

Esta sentencia nos deja una lección que va más allá de los tribunales. Administrar una empresa no es solo buscar rentabilidad; es, por sobre todas las cosas, gestionar personas y respetar sus derechos.

Aquellos que utilizan a las sociedades como un "vehículo" para evadir las leyes laborales deben saber que el escudo ya no es impenetrable. Si usted es quien firma, quien decide y quien manda, también es quien debe responder cuando las cosas se hacen a espaldas de la ley.

La responsabilidad no se delega ni se oculta tras un sello de goma. Ser un "buen hombre de negocios" implica entender que el éxito de un emprendimiento jamás puede construirse sobre la base de la informalidad de sus trabajadores. Al final del día, la justicia no solo busca papeles en regla, sino conductas íntegras.

 

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