Martes . 11 Agosto . 2026

Escucha en Vivo:

El mapa de la morosidad en Chacabuco

11/08/2026
El mapa de la morosidad en Chacabuco

En un contexto donde comprar alimentos en cuotas y patear saldos de tarjetas se volvió recurrente, el Mapa de la Deuda revela una señal de alarma: la morosidad en nuestra ciudad ya está arriba del 12% y no frena su ascenso. Los jóvenes concentran el mayor deterioro financiero, en especial a través del sobreendeudamiento en aplicaciones digitales y entidades no bancarias de alto costo.

 

Por Manuel Barrientos


 

La tasa de mora en Chacabuco ya está en el 12,61%. De un total de 23.380 deudores únicos totales en nuestra ciudad, 4.566 están en situación de morosidad. Y de los 131.940,37 millones de pesos que deben los chacabuquenses, 16.639,88 millones de pesos se encuentran en la franja de la mora. 

Esos números surgen del 'Mapa de la Deuda', una plataforma interactiva que procesa los registros públicos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Desarrollado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) con el respaldo de la Fundación Friedrich Ebert (FES), el estudio categoriza en situación de mora a quienes acumulan atrasos superiores a los 90 días en la cancelación de sus cuotas, lo que corresponde a los deudores clasificados en las categorías 3, 4 y 5 del sistema bancario. Los números sin embargo no registran a quienes tienen deudas en el mercado informal, con el uso del fiado y la toma de créditos con prestamistas.

Dentro del mundo formal de los bancos y billeteras virtuales, en el conurbano bonaerense y el AMBA la tasa de mora escala en torno al 25%, mientras que en Chacabuco y el interior provincial el índice de atrasos se mueve en un rango del 10% al 15% y se ubican también por debajo del promedio nacional (17,4%).  

Pero más allá de estas graduaciones, en todo el país la economía cotidiana emite señales de alarma que tardan en aparecer en el gran balance de la 'macro'. El pulso comercial muestra cómo las familias tuvieron que adaptar sus hábitos más elementales para poder sostener el día a día. El financiamiento, que en otras épocas se utilizaba para la compra de bienes durables o la concreción de proyectos a largo plazo, hoy se vuelca de forma masiva hacia la cobertura de gastos esenciales de la canasta familiar. La compra de alimentos en cuotas, el uso recurrente de las tarjetas de crédito para completar los consumos semanales y la búsqueda de pequeños préstamos de emergencia se transformaron en una estrategia habitual de supervivencia. 

El sociólogo e investigador Ariel Wilkis ofrece una mirada profunda sobre el papel que juega el crédito doméstico en el tejido social argentino. En diálogo con 4Palabras, explica que las familias endeudadas están hoy frente a una tormenta perfecta. 'En los últimos dos años hubo una expansión del crédito formal, asociada a la caída de ingresos por un lado —es decir, crédito para llegar a fin de mes–, a lo que se sumó una disparada de las tasas de interés desde el año pasado. Entonces, aquellos que habían tomado crédito quedaron dentro de una lógica de crecimiento de las tasas de intereses que come aún más los ingresos. Es una especie de tormenta perfecta', señala Wilkis, director del IDEAS-UNSAM y autor del libro Una historia de cómo nos endeudamos.

Las estadísticas del Mapa de la Deuda revelan que el financiamiento dejó de crecer en términos reales. Pero este freno en la expansión crediticia no se trata de un 'alivio', sino todo lo contrario: los niveles de mora y el atraso en los pagos siguen en ascenso. Las cifras marcan un claro deterioro en la capacidad de pago. El fenómeno afecta de manera heterogénea al entramado social, pero registra una preocupante concentración en el universo de los jóvenes. Este segmento de la población es el que encabeza las métricas de incumplimiento y sobreendeudamiento. Las razones se encuentran en un mercado laboral atravesado por la estacionalidad, el cuentapropismo y la informalidad. En esa franja etaria, la morosidad rompe el techo del 25% y asciende a niveles críticos que trepan hasta el 50% según el tipo de acreedor.

Según Wilkis hoy las familias argentinas están tomando 'deudas de sacrificio', en contraposición a las 'deudas de inversión' que los hogares tomaban para comprar un auto, poner un negocio, o incluso irse de vacaciones. 'Las deudas de inversión están vinculadas a la movilidad social. Pero desde hace varios años, de manera acuciante, gran parte de las familias toman crédito para amortiguar una caída que podría ser aún peor. Esas deudas tienen un rol paradójico porque colocan a las familias en una lógica de vulnerabilidad y en algunos casos de dominación, pero al mismo tiempo les evita caer en una posición peor', concluye en diálogo con este medio.

 

feature-top