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Equilibrio fiscal, pero también crecimiento

08/07/2026
Equilibrio fiscal, pero también crecimiento

El orden macroeconómico es una condición necesaria para el desarrollo de cualquier país. El equilibrio fiscal constituye un objetivo válido y deseable, ya que ninguna economía puede sostener indefinidamente un déficit permanente. Sin embargo, ese objetivo, por sí solo, no alcanza. Una sociedad también necesita producción, inversión, empleo y recuperación del consumo para crecer de manera sostenida.

La Argentina atraviesa un período de fuerte ajuste y austeridad. En ese contexto, además de preparar la estrategia para afrontar los vencimientos de deuda externa —que rondan los 20.000 millones de dólares en 2026 y los 25.000 millones en 2027—, sería conveniente impulsar un programa de reactivación económica acotado y temporal, inspirado en los principios del economista John Maynard Keynes.

Keynes sostenía que, en momentos de retracción económica y escasez de liquidez, el Estado debía intervenir mediante un déficit fiscal transitorio para estimular la demanda, recuperar el consumo y reactivar la producción. Una vez alcanzada la recuperación, ese déficit debía dar paso nuevamente al equilibrio e, incluso, al superávit fiscal. No se trataba de un desequilibrio permanente, sino de una herramienta excepcional para superar las crisis.

En esa misma línea, la inversión en obra pública ha demostrado históricamente ser un instrumento eficaz para dinamizar la economía. El premio Nobel de Economía Paul Krugman llegó a ironizar que incluso una hipotética amenaza extraterrestre justificaría un gran programa de inversión pública, ya que su impacto sobre el empleo, la producción y la actividad económica sería comparable al del Plan Marshall que reconstruyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, el rumbo económico actual parece orientarse hacia una nueva etapa de endeudamiento externo. La reducción del riesgo país facilita el acceso al crédito internacional y genera entusiasmo en los mercados financieros. Sin embargo, la experiencia argentina invita a la prudencia.

La gestión de Mauricio Macri dejó como antecedente el ingreso de capitales especulativos que aprovecharon las altas tasas de interés para realizar operaciones de carry trade —la conocida "bicicleta financiera"— obteniendo importantes ganancias antes de retirar sus fondos del país. Ese mecanismo no fortaleció la capacidad productiva ni generó un crecimiento sostenible, pero sí incrementó el endeudamiento.

Si esa historia volviera a repetirse, el beneficio de corto plazo para los mercados podría transformarse, una vez más, en una pesada carga para la sociedad argentina. La estabilidad macroeconómica es indispensable, pero solo adquiere sentido cuando se traduce en mejores condiciones de vida para la población, con más empleo, inversión productiva y oportunidades de desarrollo.

 

Cr. Fernando Paganini

 

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