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Las honduras del fraude

26/12/2025
Las honduras del fraude

Por Gustavo Porfiri

 

El pasado 30 de noviembre, en Honduras se celebraron las elecciones presidenciales. Veinticuatro días después, en esta Nochebuena, recién se anunció un ganador: Nasry Juan 'Tito' Asfura, del Partido Nacional, quien no fue reconocido por sus principales oponentes. Estamos ante un proceso electoral rebalsado de irregularidades, sospechas de fraude, e injerencia extranjera. Todo esto pone en duda la fortaleza y la seguridad de los mecanismos democráticos a través de los cuales los pueblos de Latinoamérica eligen a sus gobernantes.

 

Las primeras reacciones al anuncio del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, organismo que finalmente proclamó presidente para el período 2026-2030 a Asfura, no se hicieron esperar. La candidata del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada, calificó este jueves de 'fraude' y de 'una imposición extranjera' la proclamación. 'Los pueblos civilizados del mundo deben saber que el presidente electo es de los empresarios que pidieron la intervención de Donald Trump. En el silencio electoral, ellos pagaron mensajes masivos amenazantes contra los votantes que reciben remesas, con la única intención de torcer la voluntad popular', publicó Moncada en su cuenta de X, y añadió: 'El plan se ha consumado hoy pero confío en que la verdad es inmutable y eterna'. Asimismo, insistió con la denuncia sobre el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) y 'las miles de actas con irregularidades que dejaron sombras donde debía haber luz'. La candidata anticipó que 'se mantendrá en resistencia en contra del golpe electoral perpetrado por el CNE'.

Por su parte, el candidato del Partido Liberal, Salvador Nasralla, también expresó que no avala la victoria de su contrincante. 'No aceptamos una declaratoria que dé como ganador a un candidato sin respuesta a 10 mil reclamaciones hechas por el Partido Liberal', enfatizó, y comentó que esas 10 mil urnas en cuestión representan al menos unos 2 millones de votos. El dato no es menor teniendo en cuenta que, de acuerdo con los datos del cuestionado CNE, con el 99,93 % de las actas escrutadas, Asfura alcanzó aproximadamente 1.481.517 votos, equivalentes a 40,26%, mientras que, a menos del 1% de los votos, quedó Nasralla, con 1.455.169 sufragios, lo que representa el 39,54%. Nasralla sostiene que su candidatura 'había sido la elección del pueblo' y que la victoria de Asfura 'es el resultado de un fraude'.

Un tercer denunciante es el consejero titular del CNE, Marlon Ochoa, representante del Partido Libre dentro del organismo. El funcionario calificó como 'ilegal' la proclamación de Asfura, una decisión adoptada por las otras dos integrantes del órgano electoral: Ana Paola Hall García y Cossette Alejandra López Osorio, representantes del Partido Liberal y del Partido Nacional, respectivamente. Ochoa sostuvo que ambas consejeras procedieron 'de manera apresurada en una declaratoria definitiva', sin que hubiera concluido el conteo total de los votos y sin resolver las denuncias presentadas ni las solicitudes de recuento.

Proclamación a escondidas

A todo esto, conviene recordar que estas funcionarias están 'desaparecidas' desde hace unos quince días. Al respecto, el Ministerio Público de Honduras emitió el pasado lunes 22 una acción de hábeas corpus, luego de que se confirmara el desconocimiento del paradero de las consejeras, agregando más irregularidades a todo el proceso. Fuertes versiones periodísticas señalaron que Hall y López operaban desde la embajada argentina en Tegucigalpa, por supuestas 'razones de seguridad'. Si bien esto no pudo ser confirmado, lo cierto es que el gobierno argentino es uno de los ocho latinoamericanos que rápidamente reconocieron y felicitaron a Asfura por su 'triunfo'. Los otros siete son: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana. Esta lista es una pista importante, sobre todo en el caso de la Casa Rosada, teniendo en cuenta su alineamiento en modo sumisión a los intereses de la administración Trump, la que desde antes de las elecciones hondureñas mostró, sin velos, sus intenciones de que Asfura llegara al Palacio José Cecilio del Valle.

En torno a este episodio de las consejeras, desde el Ministerio Público honudreño se reconoció que 'la incertidumbre objetiva sobre el paradero de las consejeras trasciende el ámbito individual, y amenaza la estabilidad institucional, la paz social y la confianza ciudadana en la democracia, por lo que el recurso constitucional fue presentado como una medida preventiva, estrictamente jurídica y garantista, en resguardo del orden constitucional'.

En esta declaración está la frase clave: 'confianza ciudadana en la democracia'. Estos amañados resortes institucionales que proclaman nada menos que al presidente de una república, el que gobernará vaciado de legitimidad y en medio de una nube de sospechas, dejan en claro que los sistemas democráticos del que actualmente disponen los pueblos latinoamericanos para elegir a sus gobernantes son demasiados frágiles e indefensos ante la estructura diplomática, tecnológica y mediática de la que dispone la Casa Blanca Imperial para ejercer su injerencia. Es hora de revisar cuál democracia es la más eficaz para resguardar los intereses populares. Quizá sea hora también de revisar y volver a redactar nuestras constituciones, o parte de ellas.

 

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