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Referente, amigo, maestro

27/08/2025
Referente, amigo, maestro

Murió Rafael "Cacho" Barrientos, una figura fundamental del teatro independiente en la ciudad. Director, dramaturgo y actor, Secretario del Instituto Nacional de Teatro y Secretario de Cultura en Chacabuco, creó la Escuela de Actividades Culturales, y dedicó más de cincuenta años a la dirección del Grupo Taller de Teatro, una de las agrupaciones más importantes de la escena local. Sus grandes amigos de las tablas repasan su carrera y le dan dimensión a su legado: la creación de instituciones perdurables y un repertorio inagotable. 

Por Martina Dentella 

 

A sus ochenta y un años falleció Rafael Cacho Barrientos, reconocido director, actor, funcionario, militante, gran divulgador de la obra del escritor Haroldo Conti, y orgulloso director del Grupo Taller de Teatro, nacido de un impulso estudiantil en 1974. 

Se inició a pedido de los alumnos de la Escuela General Belgrano. Barrientos los dirigió en la obra "Historia de una esquina" y el grupo, que en un principio se llamó Grupo Taller Estudio, evolucionó a lo largo de los años y se consolidó como referente en la formación y producción teatral. 

Bajo su dirección, la compañía no solo realizó presentaciones en Chacabuco, sino que también participó en festivales regionales y provinciales, giras por el país e incluso a nivel internacional. Entre las obras que Barrientos dirigió a lo largo de su carrera, se destacan: "El Reñidero" de Sergio De Cecco; "El Desperfecto" de Friedrich Dürrenmatt, una obra que según el propio Barrientos, le trajo una gran satisfacción; "Fidela", que fue puesta en escena varias veces con la participación de actores pilares de la agrupación; y "Tartufo" de Molière, una obra que dirigió por primera vez en 1975 con la actuación de la mítica 'Coca' Benac y ante la presencia del escritor chacabuquense Haroldo Conti, que visitaba la ciudad con su amigo y colega, Eduardo Galeano. Esa obra la reversionó durante el 2022. 

En una de sus últimas entrevistas con este medio, Barrientos afirmó que su actividad en el teatro fue "muy fecunda, muy intensa", a pesar de no haber vivido de ella. "El teatro ocupó siempre gran parte de mis esfuerzos", dijo en ese entonces y recordó cómo una invitación a ver la obra "El diario de Ana Frank" de la agrupación La Mueca le abrió la puerta a una pasión que lo acompañaría toda la vida.

 

'Un referente, un amigo, un maestro'

Osvaldo Negri, actor y amigo de Barrientos, asegura que Cacho 'hizo del teatro en Chacabuco una verdadera casa para todos: sembró escenarios, abrió puertas, despertó vocaciones y supo enseñarnos que el arte es también un acto de comunidad y de amor'. Además, dice que 'despertó en muchos la vocación y el amor por el teatro' y respecto al repertorio de obras que presentó a lo largo de su vida, recuerda 'muchísimas que trascendieron Chacabuco y se representaron no solo en Argentina, sino también en otros países'. 

'Esta es una perdida invalorable para el teatro independiente, pero su obra, su legado quedará siempre entre nosotros y el mejor homenaje sin duda es continuar con su esfuerzo y lucha por el teatro independiente, él fue uno de los que luchó para lograr la unión de los teatreros de Chacabuco a través de ATICH (Asociación Teatreros Independientes de Chacabuco). Seguramente nos iluminará y dará fuerza para seguir su obra. Se nos fue un referente, un amigo, un maestro. Es una de esas personas que uno quisiera que fueran eternas', expresa Negri ante este medio. 

Norma Chipolón, actriz de la escena local, cuenta que Rafael Barrientos fué el pionero en construir una sala de teatro local. 'Fué su idea y su ilusión. Sin él ATICH no hubiera existido. Sus aportes fueron muchos pero, pero para mí el mayor fué hacerse cargo del alquiler de la sala firmando como garantía', dice y recuerda que una vez se presentaron dos chicos en su casa y le dijeron que querían hacer teatro: uno de ellos era Julio Benvenutto. 'Él siempre lo recordaba con mucho orgullo', dice. De sus obras preferidas, 'es difícil elegir una sóla', pero La avería siempre le parecerá memorable. 

Santiago Van Der Weden, trabajó por primera vez con Rafael Barrientos en "El desperfecto", desde ahí, compartieron una trayectoria en escena. 'Fue un gran referente de la cultura y del teatro local a través de sus sesenta años de trayectoria como director, actor, formador, profesor, que inculcó el sentido de pertenencia', señala. Además destaca que su contribución traspasó las fronteras de la ciudad, sobre todo cuando colaboró con la creación de la Ley de Teatro. 'Todos los que trabajamos con él recibimos sus enseñanzas y su experiencia', dice.

A través de sus redes sociales, Roberto Omar Tejeiro publicó un texto emotivo, a propósito de la muerte de su amigo: 'Un amigo está de viaje, haré silencio para escuchar su mensaje de llegada. Haré silencio para escuchar las charlas, las risas y algún llanto compartido. Haré silencio para evitar que ningún otro sonido interfiera entre él y yo. Cuando un amigo se va, no queda un lugar vacío, la memoria lo conserva presente hasta que la propia eternidad es convocada a partir'. 

El actor, director y director del Teatro Italiano Mauricio Morando, destaca el trabajo de Rafael Barrientos 'dando la discusión y siendo partícipe importante junto a otros compañeros en la defensa de los derechos de los trabajadores del teatro independiente'. También recuerda una experiencia personal. Cuando estaba por volverse de Buenos Aires -luego de estudiar y trabajar varios años allí-  Rafael lo llamó un domingo a la tardecita para ofrecerle un par de papeles en una obra que estaban ensayando. 'Yo estaba viendo una película con mi viejo, cuando cuelgo él me pregunta quién era y cuando le conté me dijo: 'Anda, decile que si..' y así me sume al grupo que ensayaba la obra 'Cuantos los quiero hijos míos', luego la obra 'Juan Moreira' y así otras y muchos y variados momentos compartidos'. 

 

'Fue uno de los pilares para la construcción de una identidad teatral'

Rafael recorrió el país llevando la voz del teatro independiente y defendiendo la necesidad de darle un marco federal. Fue uno de los redactores de la Ley Nacional de Teatro, una conquista histórica que permitió regular, proteger y organizar la actividad teatral en Argentina y habilitó  la creación del Instituto Nacional del Teatro (INT). 

'Fue uno de los pilares para la construcción de una identidad teatral, más que local, del teatro del interior, aunque cada región tenga sus propios tintes', asegura Marita Benac. 

Ella tenía un grupo de teatro infantil, y lo seguían de cerca 'porque politizó la cosa para poder organizar el teatro'. El día en que se trataba en el Congreso Nacional la Ley, decenas de actores locales y de la región lo acompañaron. 'Estábamos super emocionados, y cuando se comenzó a debatir, entró Marta Bianchi, la mujer de Luis Brandoni con un hermoso tapado de piel y stilettos, que pidió que se suspendiera la sesión porque su marido estaba en Europa. Ellos querían que se le diera supremacía a Buenos Aires, y nosotros queríamos que se tuviera en cuenta a todo el teatro del interior. ¡Se armó un griterío! Y se trató finalmente, había mucha gente del interior. ¡Qué emocionante fue!', recuerda. 

Además, da cuenta de que también fue Rafael quien los organizó para crear el Circuito de Teatro del Interior, desde Buenos Aires hasta Corrientes: en el que se hacían encuentros, presentaciones, debates. 

 

'Defendió el escenario como espacio de Libertad'

Para Juan Carlos Benvenuto, hablar de Rafael Barrientos es hablar de la raíz misma del teatro en la ciudad y de su proyección en todo el país. 'Fue un pionero y un luchador incansable que entendió al teatro no solo como arte, sino como motor de identidad y de comunidad', dice. 

'En nuestra ciudad sembró bases fundamentales y fue la inspiración de muchos actores que hoy están en los escenarios. Hasta el último momento de su vida, Rafael luchó por el teatro independiente, defendiendo con convicción el derecho a soñar, a crear y a hacer del escenario un espacio de libertad', señala y cierra: 'Su legado es inmenso: nos deja no solo instituciones y obras, sino una manera de entender el teatro como construcción colectiva, como identidad cultural y como bandera de resistencia y esperanza'. 

 

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