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'Añoro todo lo que fue la fotografía analógica que era con rollo y había que revelar'

19/06/2026
'Añoro todo lo que fue la fotografía analógica que era con rollo y había que revelar'

Por Sonia Elisabeth Rubino

 

Encontrar palabras para contar una historia, es probablemente viable, reconforta escuchar y poner en texto las vivencias. 

Pero cuando se trata de describir una vida tapizada de fotografías que hablan de sueños, proyectos, enlaces y recuerdos es donde me desafía la redundancia y esas imágenes toman la palabra.

José Oscar Pagarini, Cacho, es un pedazo de historia que inmortalizó las paredes, los barrios y cada parte de Chacabuco.

Hijo de madre maestra, italiana que llegó a nuestro país y por esas cosas del destino conoce a quien sería su esposo. Intentando encontrar de dónde viene su pasión por la fotografía es que comienzo a preguntar.

Cacho es un ávido relator y será titánica la tarea de poner en una página tanto amor y tanto camino recorrido.

 

¿Cuál era el oficio de tus padres?

'Mamá era docente y papá aprendió el oficio de cerealista. Buscando qué zona del país podría ser la mejor para poder tener buen rédito económico mi viejo eligió un pueblo que se llama Iriarte.

Es una colonia vasca. Mi madre trabajaba en una escuela de Alberdi. Y ahí nace la historia de ellos entre los viajes que mi padre hacía por su tarea rural.

Se conocen, se casan y en el año 1937 nací yo.'

 

¿Y de dónde viene ese amor por la fotografía? 

'Mamá cuando estaba estudiando y tenía que pagar la pensión en Alberdi, trabajaba en una casa de fotografía. Ahí arranca el tema.

Yo aprendí a leer antes de ir a la escuela. No había más que hasta quinto grado.

Cuando mamá se jubiló, mi padre ya había hecho su fortuna allá, incluso había comprado lo que había sido un viejo hotel en Iriarte que estaba frente a la estación de tren e hicieron una casa. Ahí fue donde nací yo. Le fue muy bien y deciden venir a vivir a Chacabuco.'

 

¿Buena posición económica?

'Muy buena. Vendió todo con eso se compró la casa en la calle San Juan, mi casa paterna en Chacabuco.

¡Pero las cosas no siempre fueron buenas! Por una mala jugada de un familiar y la confianza de papá, quedamos en la miseria y de eso nunca pudo recuperarse. Esa fue la debacle de mi viejo.

Al punto tal que mi madre me hizo esconder una pistola que había en casa por temor a que tome una drástica decisión.

Yo estaba en tercer año nacional pero como veía que no entraba más que la jubilación de mamá, dejé el colegio en tercer año y me puse a trabajar.

Mamá era muy buena dibujante también y así aprendí a dibujar. Llegué a trabajar un tiempo en la municipalidad haciendo los planos de Chacabuco.

Tenía que contribuir en casa y pude fusionar el dibujo y la fotografía. Entonces fui por ahí.'

 

¿Tenías cámara?

 'A los siete, ocho años me regaló mi madre una camarita.'

 

¿Sentiste alguna conexión?

'Uno no enseguida sabe cuando le gusta algo. Ellos me dieron herramientas y fui buscando el camino.

Yo quería estudiar arquitectura pero la cuestión es que no pude terminar el quinto año para poder irme a la universidad. Se me ocurrió mirando revistas especializadas en dibujos, cómo funcionaban las agencias de publicidad.

En Chacabuco no había. El periódico Chacabuco, por ejemplo, era puro tipografía, letras.

La idea fue ilustrar sus publicidades con dibujos. Se la tiré a Beto Basile. Y fue la primera experiencia que tuve en dibujo publicitario.'

 

¿Prosperó?

'A partir de ahí  empecé a tener clientela en el rubro. En 1961 ya tenía una cartera de clientes muy grande.'

 

¿Se ganaba bien?

'Yo nací para hacer arte pero para cobrar no era muy vivo.

 Pero pude lograr mantener a mi familia. Tuve mi negocio de fotografía, acá mismo, en mi domicilio.'

 

¿La publicidad va a la par de la fotografía?

'Sí, abarqué ambas y como ya estaban los estudios de Marsiletti, era el tercero en discordia por decirlo de alguna manera. 

Fui el primero en hacer las fotos carnet en el día. Al no haber otro, eso me ayudó mucho en lo económico.'

 

¿Encontrabas la historia detrás de las fotos?

'Es casi inevitable.'

 

¿Anécdotas?

'Una familia que me contrata para un casamiento. Civil, iglesia y fiesta me habían dejado su seña que es lo que se acostumbra.

Hice el trabajo y puse las fotografías en la vidriera, era también un ritual. Pero pasaron los días y nadie las retiraba.

Fui hasta el domicilio del padre a llevar el material.

Cuando abre la puerta me dice que ya no las querían. Esa misma noche que se casaron, se separaron. ¡Nunca vi una cosa igual!'

 

¿Las pudiste cobrar?

'El laboratorio funcional. Yo no lo hacía en laboratorio porque en esa época ya era fotocolor. Y se mandaban a hacer a Buenos Aires.'

 

¿El cine empieza antes?

'No. Yo ya tenía instalado mi negocio. Empiezo en el 67 con unos amigos que en ese momento trabajaban en teatro, Norberto Pérez, Miguel Angel Sagaría, de la óptica y Cacho Francolino. Empezamos con los cortos para concurso porque eso era lo lindo, para que nos dieran un premio si es que llegaban a esa instancia.

'El director' se llama el primer cortometraje que hicimos.  

Les gustó tanto que nos dieron el primer premio y a Norberto le dieron un premio a la mejor actuación.

Cuando llegó la carta yo creía que era un chiste de alguno que sabía y nos hacía una broma. En esa época las cartas se tiraban por debajo de la puerta si eran simples.

Pero la cuestión es que nos esperaban en La Plata a tal hora para la entrega de premios. ¡Era verdad!'

Y nos pidieron que el próximo año mandemos otro trabajo.

Nos rompimos la cabeza y ahí salió una historia linda también. Fuimos a filmar al AeroClub y les encantó.

Las llamaban súper producciones porque en esa época no había tantos aficionados o cortometrajistas.

Y nos volvieron a dar el primer premio otra vez.'

 

¿Hubo un tercero?

'Si, estaba bueno pero cuando llevamos el rollo en el Falcon con Cacho llegamos tarde.'

 

¿Cómo llegaron tarde?

'No quisimos enviarlo por correo. Fue una pena pero logramos un premio especial fuera de concurso. Algo que no habían hecho nunca.'

 

¿Apasionados?

'Creo que es el secreto además de muy buen trabajo en películas cinematográficas.

La película que se llama Los Novios, que está sacada del libro de Haroldo Conti, la hicimos en el taller de actividades culturales cuando estaba Carlitos Bettoli en el mismo. 

 Me llamaron para ver si podía filmar. No tenía nada. ¡Y todo por amor al arte!'

 

¿Otros clientes?

'Trabajé para Fiestas del Maíz, Bombas Luiggi, ya no recuerdo bien pero tuve clientes muy buenos y con el tiempo pude comprarme una impresora. 

Así íbamos haciendo las cosas y ahora ya me jubilé. Pero yo no quería sentarme en un banco de la plaza. Quería seguir haciendo cosas pero tener más libertad.'

 

¿Libertad?

'El problema mío de toda la vida era la clientela porque yo era tan celoso de esos trabajos, tenía que hacerlos bien porque si me salían mal yo me ponía mal.

No solo era mantenerla sino que nunca nadie quedara disconforme.

Al cerrar el negocio ya es otra cosa.

Busco en YouTube películas mías y miro cosas que ya ni recuerdo. Me doy cuenta si esto es muy largo o no.

A nosotros en el cine no nos enseñaron nada de eso. Se comenta entre los cinéfilos charlando, que cuando uno tiene una idea tiene que ser lo más breve y esencial posible de la idea concreta.'

 

¿Y eso por qué?

'Porque si te pasás un minuto tal vez aburre. Por eso es cortometraje. Y eso se traslada a las visualizaciones.

En Estado Unidos, hace 7 años Spielberg regalaba un millón de dólares al director de cine que hiciera un cortometraje en un minuto. Con los títulos y todo.

 Si a los sesenta segundos la película sigue se queda fuera del concurso. Y si es menos también.'

 

¿Tenés una página para ver tus trabajos?

'Si, Oscar Paganini cine. Y ahí se puede ver.'

También nos juntamos un grupo de amigos, todos cinéfilos a ver películas muy buenas el tercer miércoles de cada mes en el Círculo Médico a cargo de la profesora Maricel Peregrin. Están todos invitados.'


 

Se hizo de noche y faltan las fotos. ¡Parece broma! Pero hablar con Cacho es como entrar en el túnel del tiempo, derecho y sin escalas.

Con una sonrisa me dice que tiene una caja llena de recuerdos y trofeos. Buscar ahí será todo un desafío.

No sabe quién la guardará con el tiempo. 'Si la querés, te la llevás' me dice con ojos brillosos.

Y vuela mi cabeza y me imagino personajes, duendes escribiendo guiones en máquinas de escribir, a las que tal vez le falten algunas letras pero se hace lo que se puede.

Vienen a mi mente personajes de Chacabuco, en blanco y negro, familias, amigos y vecinos que ya no están pero siguen vivos a través de esa imagen.

La tecnología nos hizo olvidar que perder un rollo de fotos era perder toda una ceremonia, vacaciones, recuerdos y vivencias imposibles de recuperar.

¡Cómo no querer abrir esa caja! ¡Todos queremos tenerla y la tarde de hoy fue sólo un pequeño rincón de tanta magia para disfrutar!

¡Gracias Cacho!

 

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