'El pesebre representa el nacimiento que partió el tiempo a la mitad'
Así lo define el padre Agustín, de la parroquia San Isidro Labrador, quien estuvo coordinando la puesta en escena del pesebre viviente, que se realizó este jueves en el atrio del templo de calle Padre Doglia, y del que participó un grupo grande de la comunidad parroquial.
'Estuvimos preparándonos con varios ensayos, con un equipo que formamos para eso, para preparar el pesebre viviente, que es nada menos que una obra de teatro sobre el nacimiento de Jesús, con muchos actores en escena, tratando de escenificar lo mejor posible algo que nos ayuda a rezar y a entrar de a poco en el gran misterio de la Navidad. Podemos decir que el pesebre representa el nacimiento que partió el tiempo a la mitad: antes y después de Jesús', explica el sacerdote.
-Fue un pesebre un poco distinto, pues inició con una escena de la Creación…
-Sí, fue un pesebre que comenzó con el Génesis, con el origen de todo, con la voz de Dios, con un Dios que dice 'hágase la luz', porque, de algún modo, desde el nacimiento de Cristo, y mirando para atrás, se comprende esa frase. Como dice San Pablo: 'todo fue creado por Él y para Él', todo en vista de Jesús. Es un poco el sentido que le dimos a este pesebre viviente, con la Creación de todo lo que hizo Dios, que vio que era bueno, como dice el libro del Génesis. Y después con el relato de la caída, del primer pecado de Adán y Eva. Entonces, ese estado de pecado, de injusticia, de dolor, de enfermedad, de muerte en el que queda la humanidad, y el ser humano en concreto: ¿cómo tiene que ser reparado? Y es ahí donde Dios empieza a trazar, muy de a poco, un plan de redención, una obra de amor que tendrá su culmen en la persona de Jesús, nacido en el humilde portal de Belén.
-Hemos visto muchos jóvenes y niños en la puesta en escena. Parece que la Iglesia tiene buenas reservas…
-Sí, la mayoría de los actores son jóvenes y se engancharon enseguida. El teatro, el arte en general, ha sido un instrumento de evangelización predilecto de la Iglesia en todos los tiempos porque atrae mucho y más a los jóvenes, y gracias a Dios, muchos de los actores son del grupo de jóvenes de la parroquia.
-Le pido padre una reflexión de lo que significa ese lugar adonde fueron a parar María y José, luego de ser expulsados de las posadas y sin encontrar el lugar para el niño, y al final ese lugar es nada menos que un establo, un lugar muy humilde. Pareciera que, de alguna manera, Dios manifiesta de qué clase es…
-Dios manifiesta así su predilección por los últimos, por los que no tienen lugar donde nacer, los que no tienen casa. El problema de la familia de Nazaret, ahí, en ese momento en que estaban en Belén, con María embarazada, a punto de dar a luz, es que no tienen sitio, no tienen casa, no hay posada para ellos, no hay lugar, como dice tan hermosamente también en el Evangelio según San Juan: 'Dios vino a los suyos y los suyos no lo reconocieron', es tremenda, esa frase, tremenda. Entonces ¿dónde encontró el lugar San José? en un establo, en un pesebre, en un lugar de animales, algunos dicen que era una cueva donde se guardaban animales. Ahí hace lugar, y él es el encargado de preparar el sitio donde va a nacer el hijo de Dios. Desde el comienzo de la historia de la Salvación, elige lo humilde, frente a la soberbia del mundo y la altivez de los poderosos, una y otra vez elige lo humilde, y desde lo humilde, y desde abajo, empieza a hacer su obra de redención. Pienso, ahora que estoy acá, justo en el patio de la parroquia y veo las flores, que Dios es así: elige lo pequeño. Cuando uno está enamorado y siente amor por alguien, le regala un gesto que suele ser algo pequeño, una flor, un regalo que brota de la ternura. En el caso del hijo de Dios hecho hombre también: está en la humildad del pesebre, y los primeros que vienen a recibirlo también, son los pastores, gente considerada impura por los judíos, porque vivían en contacto con los animales; al mismo tiempo era gente muy ruda, hacían un trabajo que nadie quería hacer.
-Conviene destacar a un protagonista de esta historia del que hablamos poco: San José, quien acepta hacerse cargo, nada menos que del hijo de Dios y llevar adelante a la Sagrada Familia…
-San José es un personaje tan grande como silencioso al mismo tiempo. Es algo que suele pasar en la historia, cuando hablan los que suelen ser muy callados, hay que escucharlos porque vienen rumiando algo bueno, vienen masticando en el silencio algo grande. Con José pasa eso: en toda la Biblia no dice palabra alguna, pero hace. Escuchó en sueños la voz del ángel enviado de Dios, y apenas despertó, hizo lo que el ángel le había dicho: llevó a María a su casa, y es el custodio del salvador del mundo. Y sigue siéndolo, porque es patrono de la Iglesia. Desde el silencio, desde la humildad que siempre en vida cultivó, hoy, ya en el cielo, sigue siendo también un intercesor poderosísimo, así que les sugiero que también pidan alguna gracia de Dios por la intercesión de San José, en este tiempo de Navidad.
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