'Hoy tenemos una crisis en todo el sistema de salud'
La chacabuquense Claudia Negri, la primera mujer decana de Medicina de la UBA, se abrió paso en un ambiente dominado por varones y hoy es la primera mujer electa decana de la Facultad de Medicina de la UBA. Entre la gestión universitaria y su banca en la Legislatura porteña, analiza el futuro de la educación pública, los desafíos del sistema sanitario y las reformas clave que buscan devolverle humanidad a la atención médica.
Por Martina Dentella (4Palabras.com)
Su trayectoria se parece a la de muchos estudiantes de medicina: una serie de peripecias, noches largas y exigencias económicas en tiempos en los que no sobraba nada y en los que debía —contra los avatares de la carrera— buscar una salida laboral rápida. El nacimiento de sus hijos y las tareas de cuidado la obligaron a hacer una pausa. Obstetricia fue la nueva elección y siguió y siguió. Su historia también habla de la posibilidad de darle lugar al deseo de la maternidad sin renunciar a una carrera profesional, y su contracara: seguir el impulso de explorar el potencial propio sin sacrificar el arrojo de construir una familia. Hoy, cerca de cumplir sesenta años, hizo historia al convertirse en la primera mujer electa decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). A la par, es madre, abuela, legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, docente titular y ejerce todos sus roles en medio de una severa crisis de salud pública, desfinanciamiento universitario y déficit de infraestructura.
-¿Qué resistencias hubo en tu recorrido académico?
-La resistencia siempre fue una cuestión exclusivamente de género. Soy la primera mujer electa decana y me llena de orgullo. A mí y a mi hermano (Pablo Negri) nos costaba todo muchísimo, por eso respeto y defiendo tanto a la universidad pública, porque nos dio la oportunidad de la vida y estoy orgullosa de poder transmitir que se puede. Ahora en esa carrera donde te vas desarrollando y atravesando diferentes barreras ¿qué nos pasaba a las mujeres? Una mujer médica ya era raro, éramos muchas menos, eras mujer y eras mala palabra. Eso implicó -como en tantísimos sectores- que tuviéramos que trabajar e involucrarnos el doble, además de asistir, contener y trabajar en tu casa, con las tareas domésticas, con los hijos, con los nietos, y con todo lo que implica sostener una vida familiar y laboral de forma simultánea. Estas barreras estuvieron presentes. Romperlas y demostrarle a las mujeres que se puede –aunque a veces implique trabajar bastante más que un hombre en una universidad tan machista, horas de estudio y de llanto– vale la pena y estoy segura de que en un futuro será distinto. De hecho hoy tenemos esta faceta invertida, hay más estudiantes mujeres que hombres.
-El gobierno recorta sobre sectores más vulnerables y los servicios de salud mental no dan abasto, ¿cuál es tu diagnóstico del área?
-La post pandemia nos dejó una deuda muy importante con el sistema sanitario de salud respecto a la salud mental. Estamos en crisis: aumento del suicidio, del consumo problemático, la falta de dispositivos. Como legisladora lo veo en la cantidad de proyectos que trabajamos, de personas que se nos acercan, de otros legisladores que no están en salud y que entienden muchísimo de la problemática, porque la verdad es que ya esto es un tema que escapa a la medicina, tiene que ver con lo social, con lo jurídico. Tratamos de que el Ejecutivo entienda que esto es una emergencia de salud pública, que tenemos que trabajar e invertir más en prevención y abordar los problemas desde el inicio. Hoy con salir a la calle alcanza para darse cuenta todo lo que estamos atravesando, porque hay gente que no consigue turnos, que van de un hospital al otro, y esto se va agravando porque después un paciente que tiene un tema de salud mental recae en un consumo problemático y tenés un problema más grande.
-¿Qué implicancias tiene que se descontinúen los tratamientos?
-Las patologías se van agravando a medida que no le das respuestas, sobre todo con la gente mayor, porque van apareciendo otros tipos de secuelas y consecuencias. Hoy no solo tenemos crisis en la salud pública, sino en la privada también, porque muchos médicos que estaban en el sistema público o mixto deciden irse y trabajar en forma privada completamente, porque lo que están cobrando es poco. Entonces tenés un paciente que muta del público al privado, del privado al público, no consigue turno, y se hace un círculo vicioso. Está muy disgregada la salud en este momento. En el medio están los pacientes que no encuentran respuesta, porque no es solo el medicamento, sino a veces también en algunos estudios que se tienen que hacer. Deberíamos ir hacia un sistema de salud más orgánico entre los subsistemas. No puede ser que una persona tenga que saltar en los subsistemas, y después encontrarse con una pared porque no puede seguir su tratamiento, o no pueden hacerle un diagnóstico porque falta completar algún estudio.
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