'La ambulancia me produjo una adrenalina que no me dio ningún otro trabajo'
Fredy Veleche estuvo en "Arrancamos tarde", FM Ultra 98.9, donde contó cómo se incorporó al personal de salud del Hospital de Chacabuco como chofer de ambulancia. Comentó varias cuestiones relativas a la profesión, como el manejo de la cuestión emocional, o que la gente no entienda que la ambulancia está para emergencias, o la baja remuneración que reciben los enfermeros, aunque a pesar de eso reconoció que debería haber entrado antes a la actividad.
En el comienzo, Fredy comenta cómo fue que se sumó al personal que sale a cubrir emergencias: 'Alguien de la ambulancia me dice: ´¿Querés subir?´ Yo nunca había andado en una ambulancia, pero subí y me encantó. Me produjo una adrenalina que ningún trabajo me había dado; me empecé a meter de lleno. hicimos un curso con el otro chofer, que era mi amigo Ayan, y nos fuimos a estudiar de paramédicos'.
-¿Tenés que tener algo especial para ser chofer de una ambulancia?
-El carnet profesional. En otros países, como en Europa, o en Estados Unidos, los que se suben a la ambulancia son todos paramédicos, el chofer y los acompañantes. Acá, en la provincia de Buenos Aires, el paramédico no está legislado. Nosotros lo hicimos pero no tenemos matrícula porque no está legislado y no creo que se llegue a hacer rápidamente; en un momento dijeron que lo iban a hacer pero se tendrían que bajar todos los que están en todas las ambulancias.
-¿Qué es un paramédico, qué puede hacer y qué no?
-El médico está en el hospital. El paramédico va en la ambulancia a la urgencia; hace los primeros auxilios, y trae al paciente al hospital que es donde actúan los médicos. Hay ciertas cosas que en la urgencia se pueden hacer, pero el paramédico no es un médico ni es un enfermero, pero depende de cómo esté legislado en cada país.
-Seguramente los llaman para situaciones curiosas, a veces se encontrarán con cada cosa…
-Nos encontramos con todo lo que se te pueda ocurrir. A veces se hace un mal uso de los sistemas de emergencia, a veces la gente no entiende que en este momento tenemos un solo nosocomio y que todo se atiende ahí. Entonces, no podés llamar a la ambulancia para que te vayan a hacer un inyectable, la ambulancia está para emergencias médicas. Un dolor de garganta, o una fiebre no son una emergencia. Muchas veces la gente se enoja y dice: ´¿Para qué están? Yo les pago el sueldo´. Eso es lo peor que me pueden decir, porque si me pagás el sueldo, aumentame, porque no me alcanza(Risas).
-¿Cómo se maneja la parte emocional?
-Hay situaciones que te pegan más que otras y no a todo el mundo le pega de la misma manera. Te doy un ejemplo, algo que me pasó hace muchos años atrás y que me quedó muy marcado: entra un hombre caminando a la guardia, se infartó, y terminó falleciendo. Estábamos en la guardia vieja; yo ese día me quedé como media hora más porque en la urgencia no te das cuenta; andaba en bicicleta y vivía como a 30 cuadras del hospital, pero no me acuerdo de haber cruzado una sola calle. Me di cuenta cuando llegué a mi casa y quise recordar por dónde había venido y no me acordaba, o sea, quedé como cegado. A algunos compañeros les ha pasado algo parecido. O también pasa que terminás de reanimar a alguien, te sentás y sentís un gran alivio, pero te queda el cuerpo muy cansado; es un desgaste físico y psicológico grande. También, en ciertas situaciones nosotros necesitamos que alguien nos dé una palabra, un psicólogo, por ejemplo, porque a veces no pasa nada y a otros les pega mal.
-La familia, en su afán de saber qué pasa, ¿suma más presión a la situación?
-Sí, a veces se impacienta la gente porque quiere saber cómo está su familiar y en el apuro están interrumpiendo a los que están trabajando. Es complicado, es complejo, pero es entendible, también.
-¿Qué pasa cuando te toca asistir a alguien conocido, o cercano?
-A mí, andando en la ambulancia, me tocó llevar a mi viejo infartado al hospital, bueno, trataba de manejar lo más rápido posible. Otra vez fui a un accidente donde había un colectivo dado vuelta y yo sabía que el chofer era un primo mío. Resulta que ese día no manejaba mi primo, pero hasta que yo me enteré… No dije una palabra, pero fue complicado trabajar.
-Si volvieras a elegir, ¿Sería enfermería?
-Sí, y tendría que haber hecho enfermería mucho antes; es lo único que me cuestiono porque tuve la posibilidad de hacerlo antes. Mi hermano también trabaja en salud, hace unos cuarenta años que está en el Hospital Durán, en la Capital, y él me dijo: ´¿Por qué no te venías a hacer enfermería?´. Y yo en ese momento dije: ´no, en salud no´. Yo había estado dentro del hospital, había caminado con él, pero no me había llamado la atención. Y resulta que después terminé en salud y me gustó, y a la hora de subirme a la ambulancia me produjo esa adrenalina que fue la que me atrapó.
-Es una vocación…
-Puede ser. Yo no sé si es vocación… te gusta, y es como todo trabajo. A mí me ofrecieron alguna vez andar en un camión y le dije que no, no me subo ni loco a un camión, y sin embargo hay gente que vive toda su vida arriba de un camión. Te tiene que gustar, y por otro lado, si no te gusta no lo hacés porque enfermería es una de las profesiones peor paga que hay. Y no estoy hablando de Chacabuco, eso es a nivel nacional. Nosotros trabajamos a la par del médico pero cobramos como un barrendero; no tengo nada con el trabajo del barrendero, pero el nuestro requiere un poco más de responsabilidad, trabajamos con personas, y eso no se reconoce. Debería ser mejor remunerada la enfermería.
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