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'Tenemos que romper con el individualismo y volver a ser solidarios'

25/03/2026
'Tenemos que romper con el individualismo y volver a ser solidarios'

Este martes, en el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el doctor Nelson Coronel estuvo en el programa Arrancamos Tarde (Radio Ultra FM 98.9). En la entrevista dejó anécdotas de su detención, ocurrida días antes del golpe, y de su experiencia como preso político. Asimismo, dio su parecer sobre el protagonismo que tuvo la sociedad civil en la última dictadura, y analizó cómo el poder real siguió ejerciendo influencia en los gobiernos democráticos posteriores a 1983.  

 

En el comienzo de la entrevista, Coronel recuerda que en los días previos al 24 de marzo de 1976 'había comentarios de un posible golpe de Estado', y explica: 'Indudablemente, había situaciones un poco anárquicas en el país, pero regía un gobierno constitucional y faltaban solamente ocho meses para las elecciones nacionales, provinciales y municipales'. Asimismo el médico habla del contexto de época en América Latina: 'había muchos movimientos revolucionarios; acuérdense que en Chile había sido derrocado Salvador Allende, había procesos revolucionarios también en Perú, con el general Juan Velasco Alvarado, en Bolivia el general Juan José Torres, que después fue asesinado, y que había participado en forma indirecta de la captura y muerte de Ernesto Ché Guevara, hace una revolución que en cierta manera reivindicaba a la mayoría del pueblo'.

Coronel también destaca que en medio del malestar que se vivía previamente al golpe de Estado, unos días antes del 24 de marzo, él mismo, junto a otros vecinos de Chacabuco, como Ricardo Caíto Alegre, Edgardo Sanseverino, o Cacho Díaz, fueron secuestrados y detenidos en lo que se llamó el 'Operativo Bolsa'.

Ahondando en las características del golpe de 1976, el entrevistado señala: 'siempre una minoría oligárquica, cuando ve alterados sus privilegios, termina en esto, en un golpe de Estado. Pero en ese golpe los civiles intervinieron muchísimo. Y siempre detrás de estos golpes aparecía Estados Unidos, con Henry Kissinger a la cabeza'.

-¿Usted era militante de un partido cuando lo detuvieron? 

-Sí, sí, militábamos todos. Incluso teníamos un periódico que se llamaba Repicar, en el que exponíamos nuestras ideas.

-¿Qué recuerda del momento de la detención? 

-Yo ese día había vuelto a las tres de la mañana de acompañar a un amigo a Buenos Aires porque tenía un fuerte dolor en el pecho. Todavía no me había acostado, cuando tocan el timbre. Yo pensé que era otro paciente al que atendía y que transitaba una enfermedad grave, pero cuando abro la puerta, estaba el Ejército y la Policía. Entró un teniente, otro entró con una ametralladora, y nos llevaron a la comisaría de Chacabuco. 

-¿Cuál era su domicilio en esa época? 

-Sarmiento 68, ahí vivía, donde tengo mi consultorio. 

-¿Ya tenía hijos nacidos?

-Sí, sí, los tres. 

-¿Qué pensó en ese momento? 

-Basta que no tocaran a la familia, que me lleven a mí, decía yo. 

-¿El trato fue violento? 

-No, violento no fue, pero entraron a la casa con una ametralladora, revisaron todo… Luego nos llevaron a la comisaría y nos pusieron contra la pared, habrán sido dos horas, si mal no recuerdo, pero no fuimos insultados ni nada. De ahí nos trasladaron a Junín, a otra comisaría, donde estuvimos horas y horas sin poder movernos. De Junín nos llevaron a la cárcel de San Nicolás, y finalmente a Sierra Chica. En San Nicolás estuvimos en mejores condiciones: podíamos tener acceso a un libro, teníamos un recreo, o las visitas de familiares. Pero en Sierra Chica fue muy distinto: nos tenían solos, en una piecita muy chiquita, no teníamos recreo, no sabíamos nada de lo que pasaba afuera, no teníamos acceso a un diario, no teníamos absolutamente nada. Estábamos incomunicados, no podíamos llamar por teléfono. Por dos o tres meses, estuvimos incomunicados totalmente, de la familia, de todo… Como anécdota te cuento que al lado de donde me pusieron estaba el hermano del Che Guevara. Y como a veces yo cantaba unos tangos, él me decía: 'tordo, cantante un tango' y le cantaba Antiguo reloj de cobre, yo sabía dos o tres tangos…

-¿Lo interrogaron alguna vez? 

-No, nunca, nunca. Estábamos a disposición del PEN, o sea del Poder Ejecutivo Nacional, por lo cual era una detención legal, en cierta manera… Pero sí ví cosas horribles en esa cárcel.

-¿Cuánto tiempo estuvo detenido?

-Mi detención fue de entre 11 y 13 meses... No recuerdo bien. 

-¿Y cómo fue la vuelta a Chacabuco?

-Me habían echado del hospital, y del sanatorio también. Después, un colega que era el jefe se arrepintió y vino a pedirme disculpas. No voy a mencionarlo porque no tiene importancia… Pero llegó un momento en que yo quise volver al hospital. Entonces me fui a hablar a Junín, y ahí me atendió un teniente coronel, que cuando me atendió puso una pistola arriba del escritorio, no con sentido amenazante, pero… ¿te imaginás? Me preguntó por mis ideas. 'Yo sigo pensando lo mismo, y seguiré pensando lo mismo', le contesté. 'Está bien', dijo, hizo una especie de autorización y me dejaron entrar otra vez a trabajar en el hospital. 

-¿Y siguió con la actividad política?

-Sí, sí. Claro que uno vivía con cierto temor también, pero siempre tuve el apoyo de la familia y de infinidad de amigos. Ahora, esa es la parte anecdótica, a mí me gustaría hablar también de las razones profundas de este golpe cívico-militar, y que me parecen muy importantes. Empezando por el carácter civil, porque se dice 'golpe militar', pero acá hubo muchos civiles involucrados. El papel de muchos partidos políticos fue nefasto. Hubo partidos que dieron centenares de intendentes, embajadores, ministros. El mismo radicalismo pareció haber olvidado a Yrigoyen, a Alem, y aportaron cantidad de funcionarios; el Partido Socialista Democrático hizo lo mismo, y varios partidos más apoyaron el golpe con intendentes y funcionarios de gobierno. Los empresarios también fueron cómplices, como Blakier, por ejemplo, que murió sin declarar. Otro ejemplo: la cuestión de Papel Prensa, que bajo tortura le quitaron la empresa a los verdaderos dueños y se lo dieron a Clarín, a La Nación. Ahí había civiles detrás de todo eso. Es decir, los civiles estuvieron detrás de los militares que eran el brazo ejecutor del poder real. Siempre, los militares, pero después los Menem, los Macri, los Milei, son maniquíes manejados por el poder real. Hoy mismo lo vemos con el Poder Judicial, que no actúa como corresponde. Si no, vean lo que está pasando con el caso Libra, con la causa de la Andis, con el famoso 3%, con el señor (José Luis) Esper, que decía 'cárcel o bala' y estaba en el narcotráfico, el ex senador (Edgardo) Kueider, o lo que ha pasado con este señor (Manuel) Adorni, que fue a pasear con la mujer en el avión oficial, él que hablaba tanto, o esto de declarar la guerra a Irán… Es una cosa increíble, muy difícil de entender, no cabe en la cabeza de nadie. ¿Cómo se está permitiendo todo esto? Así que lo que nos queda es seguir luchando por un presente y un futuro mejor para las nuevas generaciones. El neoliberalismo predica el individualismo, el 'sálvese quien pueda', por eso tenemos que dar la batalla cultural para romper el individualismo y volver a ser solidarios. Y también, en cierta manera, necesitamos un ejército nacional y popular, que se incorpore a un proyecto nacional y que esté al lado del pueblo.

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