'Tres tipos a los que nadie eligió pusieron en venta a la Argentina'
Así opina José Luis Aparicio, excombatiente de la guerra de Malvinas, y secretario del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM). En diálogo con Diario Cuatro, habló sobre la actuación reciente de la Corte Suprema de Justicia respecto de la venta de tierras a extranjeros. Asimismo, aseguró: 'El Estado, que en la dictadura nos mandó a la guerra para defender la soberanía, hoy en democracia no nos reconoce legitimidad para defenderla a través de la justicia'.
-Desde el mes de julio, cuando apareció la bandera después del partido contra Inglaterra en el Mundial, la cuestión Malvinas -y de la soberanía nacional- tomó mucha presencia en la agenda pública. ¿Cómo lo han vivido ustedes?
-Lo vivimos con mucha intensidad, por supuesto. La verdad es que esa bandera puso la cuestión de Malvinas en el escenario internacional. Es un hecho político muy importante el que se dio, es lo que nosotros entendemos. También eso hizo que, justo cuando se estaba tratando la ley llamada de inviolabilidad de la propiedad privada, que tenía un capítulo sobre la posibilidad de que los extranjeros compren tierras indiscriminadamente, pusiera en el escenario nacional el tema y no se pudieran lograr los consensos necesarios para ir por ese camino y lo tuvieron que retirar.
-Y ahora la Corte Suprema habilita la compra sin límites por otro camino…
-Claro. El gobierno había encarado ya con el decreto 70 del año 2023, ni quien asumió Milei, derogando la Ley de Tierras que impedía comprar a los extranjeros más de una determinada cantidad de tierras y ponía restricciones respecto de dónde. En ese momento, el CECIM interpuso un recurso de amparo, en enero del año 2024, y logramos que en dos instancias la justicia nos reconozca a nosotros, los excombatientes, que habíamos sido mandados a defender la soberanía en la guerra, que nos diera legitimación para hacer este planteo del amparo para el artículo específico de ese decreto que anulaba la ley de tierras. Desde esa época estuvo imposibilitado el plan del gobierno para que los extranjeros compren la tierra. Por otro lado, la justicia aceptó, con nuestro planteo, que la soberanía era un bien que podía ser tutelado por los argentinos.
-¿La Corte ahora no los reconoce como legítimos en el planteo?
-Básicamente dice dos cosas: que no está claro que la soberanía sea un bien que deba ser tutelado por los argentinos, y que nosotros carecemos de legitimidad. Pero nosotros decimos: cuando estábamos en plena dictadura, el Estado nos mandó como carne de cañón a defender la soberanía y ahora, un poder de ese mismo Estado dice que nosotros no podemos ¡en democracia! acudir a la justicia para defender la soberanía. La verdad es que es muy grave. Tres tipos que nadie eligió, deciden que el país tiene un cartel de venta; como están diciendo por ahí, esto es un regalo de fin de año para el presidente, lo que no pudo lograr en dos años lo consiguió con un fallo. Y la justicia se expide sobre estos temas y no lo hace sobre las torturas en Malvinas, da mucha bronca.
-¿Qué lectura cabe del giro discursivo del presidente respecto a la defensa de Malvinas?
-Es una situación muy grave. Por un lado, el gobierno sale a defender las posiciones históricas que la Argentina tiene, porque Milei no inventó nada, hace lo que debió haber hecho siempre, es decir, sancionar a las empresas, hacer un seguimiento de dónde vienen sus inversiones, sus capitales. Luego arma una ofensiva con el tema diplomático de fondo, mientras, por otro lado, pasa esto que está pasando con la venta de tierras y la soberanía. Creo que estamos muy comprometidos desde el punto de vista soberano. Desde que volvió la democracia, y respecto de la posición que el gobierno está teniendo, habría que temer que intente agregar una variable más a la ecuación, que otro Estado más se meta en Malvinas.
-Eso es lo que dijo Trump: 'si me lo piden voy a mediar en el conflicto'...
-Pero sí, lo que pasa es que, claramente, Milei está aprovechando este momentáneo cortocircuito que tienen los ingleses y los norteamericanos, pero la verdad es que hay que temer porque se nos van a meter en el Atlántico Sur los norteamericanos; los ingleses ya están, y para nosotros es un problema mayor el que se nos va a generar.
-¿Cómo ven ustedes a la sociedad, sobre todo a los jóvenes, respecto de este tema?
-Nosotros hemos estado siempre en la tarea de malvinizar, así que hemos tenido contacto con la juventud todo este tiempo. Malvinas es un tema que está instalado en la sociedad argentina, pero la verdad es que la sociedad también ha cambiado y es complicado entender esos cambios. Uno hace todo lo que puede: trata de llegar a todos los lugares que se puede y explicar estos temas, y si te escuchan, por ahí podés incidir, pero estamos viviendo momentos muy complicados de comprender, con las nuevas tecnologías, con las nuevas formas que la gente tiene de informarse, de interactuar, con las nuevas formas de relacionarse. Hacemos lo posible, tenemos clases, tenemos lugares donde damos charlas, tenemos llegada hacia la juventud, pero no sé si eso alcanza. Es difícil comprender el momento que vive el mundo, es complicado entenderlo con la lógica que uno tiene, con los valores que uno tiene, es un momento donde hay lobos sueltos en un establo.
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