Chacabuquenses estuvieron en el 18° aniversario de la Familia Grande Hogar de Cristo
Con el lema 'Somos misión', el dispositivo de prevención y tratamiento de adicciones de la Iglesia Católica en Argentina, celebró en la Villa Marista de Luján su 18° aniversario, con una Misa y un encuentro lleno de color y alegría. Allí estuvo el grupo recientemente formado en Chacabuco, el Centro Barrial San José. Erica Mattiuz y José Bega nos aportaron información sobre la jornada.
Según informó el portal, Aciprensa.com, cerca de 5.000 personas se congregaron en la capital de la fe de los argentinos, la ciudad de Luján, en la provincia de Buenos Aires, para dar gracias a Dios por un nuevo aniversario de este proyecto, que se extiende por todo el país y desde hace 18 años persevera en su misión de recibir 'la vida como viene'.
Mattiuz comentó que la Eucaristía estuvo presidida por Mons. Oscar Ojea, Obispo Emérito de San Isidro, y concelebrada por el Arzobispo de Mercedes-Luján, Mons. Jorge Eduardo Scheinig; el Obispo de San Justo, Mons. Eduardo García; el Obispo Auxiliar emérito de Buenos Aires, Mons. Joaquín Sucunza; el Obispo Auxiliar de San Isidro, Mons. Raúl Pizarro, y más de 50 sacerdotes que acompañan a los hogares en distintos puntos del país.
El P. Leonardo Silio, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y responsable de Hogares de Cristo en la Diócesis de Moreno, tuvo a cargo la homilía, y destacó la importancia de estar juntos en este festejo.
En referencia al Evangelio en el que Jesús cura a un ciego de nacimiento, preguntó a los presentes: '¿Quién llegó ciego al Hogar?', y ante una gran cantidad de manos levantadas repreguntó: '¿El Hogar les hizo recuperar la luz?', obteniendo un sonoro '¡Sí!' como respuesta. 'Eso es lo que nos enseña Jesús en el Evangelio y es la misión más bella que tenemos en el Hogar de Cristo', comparó. 'Lo más importante que hizo Jesús con este ciego fue devolverle la dignidad, la capacidad de volver a soñar, de volver a crecer, de volver a pensar un proyecto de vida, de volver a ser parte de la historia pero de una historia distinta', reflexionó.
'Dignidad es lo que día a día soñamos en cada centro barrial para cada pibe, para cada piba. Que vuelvan a soñar una familia, a encontrarse con sus hijos, su madre, con la posibilidad de tener un trabajo digno en sus manos', aseguró.
En un contexto donde prevalece el individualismo y el 'sálvese quien pueda', el sacerdote llamó a toda la Familia Grande de los Hogares de Cristo a gritar con fuerza: 'Queremos ser familia, queremos ser comunidad, queremos seguir devolviendo la dignidad a tantos hermanos nuestros que están al borde del camino, que están tirados, que están rotos'. 'Queremos reconstruir ese tejido roto de la vida y transformarlo en un tejido nuevo, en una esperanza nueva, en que hay otra posibilidad, hay otra vida y queremos entrar en esa historia', insistió.
El sacerdote también advirtió que, en ocasiones, quienes trabajan en este tipo de obras reciben críticas. 'Muchas veces se nos insulta diciendo que la justicia social o que las obras de misericordia son un pecado', advirtió el P. Silio. Sin embargo, aseguró:'son el lugar más hermoso donde un cristiano puede estar para descubrir que la dignidad que Él nos enseñó'.
Para el sacerdote, cuando una persona logra levantarse de una situación de adicción o exclusión, se trata de una vida que vuelve a florecer al encontrarse con Cristo. Desde ese encuentro —explicó— comienza a construirse 'una nueva historia, una nueva vida'.
'No somos mercaderes de la pobreza. Somos hombres y mujeres que queremos hacer el bien como lo hizo Jesús, pasando, viendo, mirando, no esquivándole al dolor humano, sino haciendo lo propio y acompañando la vida como viene', aseguró.
Finalmente, llamó a seguir construyendo una Iglesia cercana a los más necesitados. 'Queremos ser una Iglesia en salida, una iglesia que sea tienda de campaña, una iglesia que sea misericordia, una iglesia que abraza, que recibe, una iglesia que siempre esté al servicio de los más humildes, los más pobres, porque ahí está el corazón de Jesús, ahí está el rostro de Jesús', concluyó.
Durante la Misa se realizó además el gesto del lavatorio de pies. Además, el procurador del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, y el juez de casación Alejandro Slokar entregaron las 'Reglas Papa Francisco' para el trato humano de las personas excluidas, un proyecto que expresa el compromiso desde la justicia para trabajar 'por la dignidad de aquellos pibes y pibas que están privados de su libertad, para que puedan tener un trato digno, y que puedan recibir la posibilidad de una vida nueva y no solamente una reclusión', explicó Mons. García.
La animación musical estuvo a cargo del P. Damián Reynoso y su banda, que coronó con alegría la gran fiesta de los Hogares de Cristo en este nuevo aniversario.
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