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Hoy visitamos el barrio Crucero General Belgrano

17/04/2026
Hoy visitamos el barrio Crucero General Belgrano

Por Sonia Elisabeth Rubino

 

Caminar por la ciudad de Chacabuco nos permite comprobar cuánto ha crecido, se ha expandido y personalmente debo reconocer que hay calles y barrios que no conozco.

Y es hora de seguir buscando crónicas de pequeños universos que se erigen y también hablan, cuentan su historia y la travesía de llegar hasta hoy.

El Barrio Crucero General Belgrano no es la excepción y nos atrapa, gracias a la familia López que nos abrió sus puertas. Cada paso, sus comienzos y su cimiento desde todo lugar.

Cimiento de manera plural, como comunidad y cimiento de manera singular, donde cada uno puso sus manos, brazos y fuerzas para levantar el lugar que sería su hogar y su techo propio.

¿Cuándo se comienza a construir el barrio?

'Treinta y ocho años atrás, más o menos'

¿Cómo comienza el proyecto?

'Fue bajo la intendencia del doctor Osvaldo Rodrigo. Gracias a él tenemos nuestra casa. Primero se hicieron las 20 casas alrededor de la manzana. Y en el medio estaba la plazoleta.'

¿Había una plazoleta? 

'Si, pero Osvaldo Rodrigo hizo los trámites en la ciudad de La Plata, consiguió el material  para hacer diez casas más y ahí entramos nosotros.Son treinta casas en total.'

¿Cómo se llama el barrio ahora?

'Ahora se llama Barrio Crucero General Belgrano pero durante un tiempo se llamó Autoconstrucción porque nos daban los materiales y nosotros, después de nuestras jornadas laborales, veníamos a trabajar, incluso de noche para llegar cuanto antes y dejar de alquilar.'

¿Cómo era el pago de las cuotas?

'A través del tiempo se nota lo poquito que se pagaba y era en un banco de Chacabuco.

Serían 1000 pesos por mes, más o menos'

¿Las unidades son todas iguales?

'Las 20 de alrededor son más grandes, los terrenos son más amplios y tienen dos piezas.

Las demás tienen una sola habitación. Son las 10 que se hicieron últimas donde estaría la plazoleta.'

¿Cómo era el proceso de autoconstruir?

'Nosotros teníamos que hacer los ladrillos.Nos daban el material , yo salía a las 18 hs de la fábrica Ingredion donde trabajaba, me iba a la Cooperativa Eléctrica y hacíamos ladrillos con la vibradora. Era algo así como una cooperativa, bajo la supervisión de Agustín Colicchio. Él nos dirigía, era el patrón en la mano de obra. 

También estaba la arquitecta,  Gaspari que trabajaba en la municipalidad. Plomería y electricidad lo hacía Paulino Cordero.

Los que trabajaban de corrido de 6 a 14 venían a la tarde a trabajar. Y nosotros veníamos de noche. Cuatro y cuatro veníamos de noche a hacer bloques.

Como se hacían bloques de ladrillos al aire libre, para evitar que las heladas los perjudiquen,se ponían tambores con aceite que se encendían.

Eso se vigilaba durante  toda la noche. Al medio hicieron un  playón de cemento en concreto para fabricar dichos ladrillos.

Ahí fue cuando ocurrió una fatalidad.

Había una pareja de novios muy jóvenes, él tenía 18 años y estaba a la par de nosotros.

La vibradora le volvió el cable trifásico y en vez de saltar el cable para afuera cayó para adentro la máquina y se quedó pegado. La novia se salvó porque estaba de ojotas y porque la tiró  al medio de la calle, sobre la arena.

Estábamos por comer porque íbamos a jugar fútbol .

Hicimos todo lo posible pero no lo pudimos salvar, fue terrible.

Y hay detalles que es mejor obviar, porque fue muy duro sobre todo para sus seres queridos.'

¿Qué pasa con el nombre del barrio?

 'Desde la Municipalidad se bajó la idea que  el nombre era con el sistema a votación y nosotros votamos  por el nombre 'Crucero General Belgrano'.

Ganamos nosotros y con eso sacamos un premio. Una tulipa que tuvimos colocada por más de 30 años.'

¿Fue duro alquilar a la vez que edificaban?

'Cada uno se tomó su tiempo para terminar la casa,  pero la mayoría alquilabamos y estábamos todos apurados por mudarnos 

Tuve que vender el coche para pagar el alquiler y venimos.'

¿Y se acuerdan de las calles que cruzan el barrio?

'Liniers. Rocha, R.Pietranera, Juan Manuel de Rosas y el pasaje central 2 de Mayo, ahora calle, la calle más cortita que hay.'

¿Dónde se anotaron para ser potenciales propietarios?

'En la Casa de Tierras, donde nos atendía Yolanda Ibañez.

Durante un tiempo lo único que teníamos nosotros era la posesión del terreno.  Y pasaron años para que nos dieran la escritura.'

¿A todos juntos? 

'Sí, sí. A todos juntos. La Municipalidad hizo un acto y nos entregaron la escritura'

¿Qué tal la convivencia? 

'Yo hablo por la calle del medio. ¡Hace cuanto somos todos mi familia! Porque vamos a tomar mate allá, vamos a tomar mate acá, hacemos un asado, comemos todos juntos. Eso es lo que me gusta del medio. En el medio sí, pasa todo eso. Después no sé. 

¡Hasta un corso hicimos en la calle!.'

¿Y siguen todos los vecinos?

'Sí, bueno, algunos .Por lo general, si faltan los padres, quedan hijos o nietos.

¿Tienen una sociedad de fomento? 

'Se borró, ahora estábamos, vamos a ver si hacemos otra. Algunos dicen que sí, otros que no, en eso estamos.'

¿Y sus hijos a qué escuela fueron? 

A  la 10 y al jardín 906. Algunos del barrio fueron a la escuela 7 también.'

¿Son felices aquí?

'Si, contentos, conformes.'

¿Alguna vez pensaron en mudarse?

'No, nunca. Es un hermoso lugar,tranquilo, buenos vecinos. ¡Y eso está muy bueno!'

Un barrio más que conocemos y sin embargo, es simbólico, diferente y con su propia identidad.

Su impronta a la hora de edificar, la tragedia en el proceso que lejos de desanimar, los une y nunca olvidan a quienes serían tal vez los más jóvenes vecinos.

Esa, ya es una historia dentro de 30 más que hoy conviven, trabajan y disfrutan su casa donde dejaron pedazos de piel, sudor y en el peor de los casos, sangre.

Nadie piensa en mudarse y si acaso alguien se va, queda en su lugar su herencia, hijos, nietos que veneran ese espacio porque conocen cada peldaño de esa escalera al cielo.

Son los vecinos de un barrio que tuvo de nombre 'Autoconstrucción', porque valga la redundancia, ellos mismo autoconstruyeron su techo con alma y corazón, ansiosos de dejar de alquilar y mudarse a su propia casa. 

No los distingue nada de otros barrios y a la vez los diferencia todo.

Porque son otras circunstancias, otras épocas, otro gobierno, otros momentos del país y por sobre todas las cosas, otros individuos.

¿Sueños parecidos? Tal vez.

¿Metas similares? Seguramente.

¿Felices propietarios? Totalmente.

¿Quién no desea tener a su familia segura bajo su propio techo?

Es como crear alas alrededor de su gente para que vivan tranquilos. Esas alas serán ejemplo para que hijos y nietos se atrevan a soñar y aprendan a volar.

Callos en las manos, mates fríos, horas sin dormir, heladas, calor, no llegar a fin de mes son aquellas cosas que, entre otras, recuerdan y llevan en el alma. 

Construyeron con materiales que les otorgó el gobierno y en el proceso, aprendieron a pegar ladrillos, trabajar sin tiempos, andar descalzos, ver de cerca a la muerte y sobreponerse a cada adversidad.

También y sin ánimo de comparación, son sobrevivientes.

Su nombre lo dice y los identifica como tal.

Hicieron con sus manos un homenaje a nuestros héroes, y sabemos que Chacabuco llora a dos en ese hundimiento trágico y fatal.

Hay quienes prefieren bombardear. Y están aquellos que optan y eligen levantar, edificar, proteger y dar a luz.

Es un mundo roto y en él debemos convivir todos, los unos y los otros.

Cuando escuchaba la tragedia del jóven que perdió la vida levantando su futuro hogar, lleno de proyectos y de sueños pensé como una locura que al crucero le faltaba otro de los nuestros .

¡Fue un instante!

Una idea cruel. Pero admito que lo pensé.

Hoy, el día después pienso que hay hilos invisibles que teje el destino y nadie puede destejer.

Y todo está conectado a una gran madeja.

No puedo desentenderme de esta historia que dentro de otra historia marcó vidas.

Y no es casualidad que el nombre del barrio sea tan icónico y emblemático. Que represente a un hecho que trasciende todos los tiempos.

Mientras tanto,las familias disfrutan, plantan, pintan y cuidan ese tesoro llamado Hogar que acurruca y arropa a otro gran tesoro llamado Vida y se animan a decir con orgullo y a todo pulmón: ¡Este es mi barrio!

Entre todos decidieron construir un pedazo del mundo donde poder estar seguros y tranquilos aunque otra parte del mundo elija la destrucción y volar cada techo por el aire, con armas o con palabras.

'Hay dos clases de hombres; quienes hacen la historia y quienes la padecen' Camilo José Cela.

Gracias José María y Carlos Alberto López, hermanos y vecinos. Gracias Lucía Magdalena de López por brindarnos tu hogar, tu testimonio y calidez!

 

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