La crisis exterior en tu cabeza: El arte de no dejar que el mundo nos enferme
Por Bernarda Jorba. Psicóloga
Muchas veces no son las circunstancias externas las que nos enferman, sino los pensamientos que repetimos una y otra vez sobre ellas.
Abrir las redes sociales, mirar el noticiero, o simplemente escuchar las conversaciones en la cola de un super, puede resultar abrumador. Vivimos sumergidos en un entorno donde las crisis económicas, la inseguridad y la incertidumbre parecen ser el plato fuerte de cada día. Es lo que en psicología llamamos malestar social. El gran problema es que este ruido externo no se queda afuera: viaja con nosotros, entra a casa y, muchas veces, implosiona en nuestra cabeza.
¿Cómo nos enferma el mundo? La respuesta está en cómo procesamos lo que pasa. Ante un entorno hostil, nuestro cerebro activa de forma automática un sistema de alarma; nos volvemos detectives de las malas noticias. Sin darnos cuenta, caemos en la trampa de pensar que todo va a salir de la peor manera posible, o la sensación de que, hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar.
Esta acumulación de tensión no es gratis. Cuando la mente no encuentra salida, el cuerpo toma la palabra. El estrés social se traduce en insomnio, contracturas musculares, problemas digestivos, o una constante sensación de agotamiento. El entorno nos afecta por dentro.
Si bien es real que no podemos cambiar la economía ni solucionar los problemas del país , sí podemos intentar tener cierto control sobre cómo reaccionamos ante ello. No se trata de vivir en una burbuja o negar la realidad, sino de proteger nuestra salud mental. Para intentar poner un freno a esta implosión puede resultar útil tener presente algunos aspectos desde la mirada cognitivo-conductual:
-Cuando nos encontramos atrapados en un monólogo interno que dice "todo va a salir mal", es de ayuda preguntarnos si este pensamiento está basado en hechos reales o en mis miedos y si me ayuda en algo pensar esto ahora mismo.
-Es fundamental regular el tiempo de exposición a las pantallas. Estar informado es una decisión; estar infoxicado es un peligro; muchas veces lo primero que hacemos al despertar y lo último antes de dormir es mirar las noticias, que en general son desalentadoras.
-Resulta útil identificar qué preocupaciones podemos resolver y las que no dependen de nosotros y no podemos controlar; y trazar un límite saludable entre lo que ocurre afuera y cómo reaccionamos por dentro.
-Es fundamental volcar nuestra energía en las rutinas,en los vínculos cercanos y en nuestras pequeñas metas diarias.
El bienestar psicológico en tiempos difíciles es una práctica activa. Cuidar nuestra mente de la crisis exterior es el acto de supervivencia más inteligente que podemos regalarnos hoy.
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