Los lazos que nos unen y a veces nos pesan
Por Bernarda Jorba. Psicóloga
En nuestras comunidades, donde nos conocemos todos y la mesa grande del domingo es sagrada, los vínculos son nuestro mayor tesoro.
Sin embargo, a veces el afecto se confunde con la obligación. Nos descubrimos diciendo "sí" a compromisos, favores o reuniones por el simple temor a defraudar, a quedar mal o al famoso "qué dirán".
Desde la psicología cognitivo-conductual, sabemos que estos comportamientos nacen de una creencia muy arraigada: 'Si digo que no, soy una mala persona o dejarán de quererme'. Este pensamiento nos lleva a postergar nuestro propio bienestar para mantener una armonía que, a la larga, nos agota y genera resentimiento silencioso.
Aprender a poner límites no es egoísmo; es salud y es cuidar el vínculo. Decir "hoy no puedo, pero te agradezco" de manera clara y afectuosa es un acto de honestidad.
Los límites no se construyen para alejar a los demás, sino para que los encuentros sigan siendo auténticos, nacidos del deseo real y no del compromiso.Cuidar de nosotros mismos es el primer paso para cuidar mejor a quienes amamos. ¿Te animás a intentar un "no" con amabilidad esta semana?
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