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Mensaje de Pascua de Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, Arzobispo de Mercedes-Luján, quien hoy llegará a Chacabuco

02/04/2026
Mensaje de Pascua de Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, Arzobispo de Mercedes-Luján, quien hoy llegará a Chacabuco

En el corazón ya de la Semana Santa, el titular de la Arquidiócesis Mercedes-Luján ha enviado un mensaje para la comunidad anticipando su llegada a nuestra ciudad. Este Jueves Santo, a las 19:00, el Arzobispo estará celebrando la Misa de la Cena del Señor en el templo de calle Padre Doglia, en la parroquia San Isidro Labrador.


 

Querida Iglesia de Mercedes-Luján: las invito, los invito a celebrar la Pascua. La Pascua es el centro de nuestra fe. Es muy importante que nosotros vayamos en estos días a celebrar con Jesús su Pascua, que es nuestra Pascua.

Celebrar, por un lado, es hacer memoria. Vamos a recordar lo que vivió Jesús en la Semana Santa: la cena, el huerto, el camino de la cruz, vamos a ver cómo lo condenan, vamos a acompañarlo al sepulcro, vamos a hacer el silencio del sepulcro, pero también vamos a participar de su resurrección. Pero no solamente celebrar es hacer memoria, sino que, misteriosamente, eso que celebramos haciendo memoria lo vivimos hoy. Entonces hoy Jesús vive la Pascua en cada comunidad, en cada comunidad que celebra se actualiza ese misterio, hoy.

Hay un texto del Evangelio de Juan, que Jesús lo dice antes de cenar con sus discípulos, que es bellísimo. Es una comparación que el Señor hace, y que nosotros enseguida nos damos cuenta de lo que nos quiere decir. En el Evangelio de Juan Jesús dice: 'les aseguro que si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto'.

El grano de trigo es Jesús, que muere para que nosotros recibamos la vida que Él tiene. Nosotros somos la fecundidad de ese grano. ¿Y qué es eso? Y es que el Señor nos levanta, nos devuelve la alegría de la vida, el sentido de la vida, nos abre a compartir la vida con otros, en la familia, con los amigos. 

En este tiempo tan difícil, donde hay tantas personas desalentadas, heridas de tantas formas, cargando cruces pesadas, cruces personales, familiares, sociales. En un momento tan difícil en la Argentina, el Señor nos levanta para que podamos levantar a otros, para dar una palabra de aliento, una palabra de esperanza. Entonces, cuando vayamos a celebrar, no solamente vamos a ver lo que hace el sacerdote, sino que vamos a participar con el corazón, activamente.  Nosotros hoy recibimos esa fuerza del grano de trigo, que es Jesús, que se entierra, muere, y al resucitar nos empapa, nos llena de su vida para que podamos dar vida.

Estoy convencido de que nosotros los cristianos, cuando vamos a una comunidad y celebramos la Pascua, aún siendo una comunidad pequeña, porque hay comunidades entre nosotros, en la Iglesia nuestra, en la diócesis que son grandes, templos grandes, y hay otras comunidades que son pequeñitas, pero todas las Pascuas, todas las celebraciones tienen la misma intensidad y la misma vitalidad. Pero estoy convencido de que si los cristianos celebramos bien la Pascua, eso irradia a todos: al vecindario, la parroquia irradia a toda la Argentina. 

Cada Pascua, para cada uno de nosotros, es una invitación a volver a ir con Jesús, dejarnos que nos llene de vida para que nosotros también podamos morir y resucitar con Él y dar vida. Así que los invito a celebrar la Pascua. Mucha confianza porque el Señor tiene algo para darnos hoy.

Dios los bendiga, queridas hermanas, queridos hermanos El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén. Muy feliz Pascua. Celebren lindo la Pascua y llénense de la vida del Señor.

 

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