Palabras vigentes
Por Gustavo Porfiri
El 26 de septiembre de 1960, en la Asamblea General de las Naciones Unidas se registró un récord curioso: el discurso más largo jamás pronunciado en ese ámbito. Su extensión fue de 4 horas y 29 minutos y el orador fue el Primer Ministro de Cuba, Fidel Alejandro Castro Ruz. Más allá de la cuestión estadística, el contenido de su mensaje también rompió los moldes: fue una denuncia contundente a las prácticas hegemónicas del Occidente imperial y se adelantó varias décadas a su época. Este jueves 13 de agosto se celebró el centenario del natalicio del líder de la Revolución cubana, figura imprescindible en la historia contemporánea de América Latina.
Si hay un líder latinoamericano que siempre fue una piedra en el zapato para Estados Unidos, ese es Fidel Castro. Y es que desde el primer momento de su ascenso como conductor de Cuba, Fidel supo poner las cosas donde van. Su primer discurso en la Asamblea General de la ONU, fue una declaración de principios que no dejó lugar a dudas de dónde estaba parado el proceso revolucionario de la mayor de las Antillas y de cómo tenían caracterizado a Washington y sus políticas imperialistas.
Si bien ya Fidel había dado muestras elocuentes de ser un gran orador ante las multitudes, en su Cuba natal, el discurso de septiembre de 1960 fue la primera vez que el mundo pudo ver y escuchar a Fidel Castro en acción. Su intervención no solo fue impactante por su duración récord de casi cuatro horas y media, sino también por denunciar directamente el dominio de Estados Unidos en su propia casa.
Entre todos los temas a los que se refirió, destacan algunos que todavía hoy conservan la misma validez de entonces. La defensa de los países pobres, alegando que el subdesarrollo es causado por la explotación de las grandes potencias; la denuncia del intervencionismo extranjero y la política de dominación estadounidense, sobre todo de América Latina; la reivindicación de la soberanía y la autodeterminación pidiendo explícitamente a Estados Unidos la devolución de Guantánamo; la lucha contra el colonialismo apoyando la independencia de los países africanos; el llamado a la paz y el desarme cuestionando un mundo bajo la permanente amenaza nuclear.
Los representantes de Washington y sus aliados en ese foro internacional recibieron sus palabras con silencio o directamente con hostilidad. Empollaron una inquina que no quedó solo en el plano dialéctico y diplomático. Si hay algo que obsesionó durante años a Estados Unidos fue acabar con la vida de Fidel Castro. Hay constancia de más de 600 atentados planeados contra Fidel. Algunos de ellos fueron novelescos, como uno que se preparó cuando el líder cubano viajó a Nueva York, donde se utilizaron tabacos contaminados con una sustancia que podía causarle la muerte solamente con inhalar el humo. Dejaron los cigarros sobre la mesita de noche del hotel donde se hospedaba. Otros intentos de película fueron un traje de buceo contaminado, una concha marina explosiva, o un batido envenenado. También apelaron a contratar mafias y sicarios.
Los métodos de la CIA para acabar con Fidel Castro fueron tan inauditos que durante mucho fueron tachados de rumores o invenciones cubanas. Sin embargo, la veracidad de los complots fue confirmada por archivos secretos desclasificados por la propia agencia estadounidense en 2007. Estados Unidos tuvo la firme convicción de que si Castro desaparecía, con él también lo hacía la revolución. Pero, el dirigente revolucionario murió por causas naturales en 2016 y Cuba sigue siendo socialista.
Entre las conmemoraciones de este centenario, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) recordó a Fidel como una figura emblemática de la Revolución Cubana y referencia del proceso de emancipación en América Latina y el Caribe. ?Por medio de un comunicado difundido en sus plataformas oficiales, los países que conforman el bloque reafirmaron la relevancia de su pensamiento político y ético en la coyuntura internacional actual, enmarcando la fecha como un hito de valor moral para los movimientos que defienden la soberanía y la autodeterminación territorial.
'A cien años de su nacimiento, su vida, su pensamiento y su obra constituyen un patrimonio moral y político de los pueblos que luchan por su dignidad, su soberanía y su derecho irrenunciable a construir un destino propio. Fidel es conciencia, voluntad y acción. Es presente y porvenir', indicaron los países miembros del ALBA-TCP.
Los 100 años del natalicio de Fidel Castro se cumplen en medio del endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, además de la política de asfixia energética impulsada por la administración Trump.
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