'Malvinas nos une. Malvinas es seguir la lucha por nuestro país; la lucha no terminó'
Carlos Daluisio es un veterano de la guerra de Malvinas, sobreviviente del hundimiento del crucero ARA General Belgrano. Este martes, a cuarenta y ocho horas de una nueva conmemoración del 2 de abril, fue entrevistado en Arrancamos tarde (Radio Ultra FM 98.9). Allí estuvo recordando su experiencia vivida en el Atlántico Sur en 1982. También dejó claro que 'la lucha por la causa de Malvinas continúa' e hizo una reflexión sobre el momento geopolítico actual y la posición que ha tomado en ese marco el gobierno nacional.
En los primeros momentos de la entrevista, Daluisio recuerda que hizo la 'colimba' en 1982 y que -debido al sorteo en el que le tocó en suerte el número 962- fue destinado a la Armada. Su destino fue la base naval Puerto Belgrano, en Punta Alta, a pocos kilómetros de Bahía Blanca. De este momento comenta que se sentía con buenas expectativas: 'por ser un chico pobre en esa época, no conocía el mar, no conocía más que las lagunas de Chacabuco: la cañada de los Peludos, donde íbamos a pescar todos los chicos juntos, a pie, en bicicleta, como podíamos. No conocía nada, no había salido más que para trabajar desde Chacabuco a algún pueblo lindero, como Junín, Rojas, o Salto. Así que me tocó Marina y me gustó, porque iba a conocer otras ciudades, iba a conocer el mar'.
-¿Cuando ingresaron a la colimba, ya se hablaba de algún conflicto en Malvinas?
-No, no, para nada. No habíamos tenido ningún conflicto en más de cien años, imaginate: ninguno de nuestros abuelos había participado en ningún conflicto…
-¿Cómo fueron esos primeros momentos en la Armada, qué hacían?
-Nosotros hicimos unos 60 días de instrucción en tierra; después nos derivaron a distintos puestos. A mí me tocó ir al Crucero General Belgrano, en el que hicimos varias patrullas en el Mar Argentino, cruzamos el Cabo de Hornos, nos cruzamos para el lado chileno, estuvimos muy cerca de la Antártida, recorrimos todo el Atlántico Sur, desde la Isla de los Estados hasta el Cabo de Hornos. Continuamente estuvimos cartografiando y tomando datos, por eso conozco bien todo lo que es el sur y el Mar Argentino.
-¿Y cuándo se enteraron de la guerra?
-Nos despertamos un día en la base naval y vimos un movimiento muy grande, pero creímos que era una práctica. Nos llamó la atención ver grupos de anfibios armados hasta los dientes, y cómo se cargaban los barcos. Nosotros habíamos venido de una navegación y teníamos las máquinas rotas, así que la tarea era reparar las calderas, pero mientras tanto veíamos semejante movimiento: estaba el portaaviones 25 de mayo, la fragata Drummond, la Guerrico, la Hércules, el Piedra Buena, toda la flota de mar estaba ahí, en Puerto Belgrano. Y el movimiento era muy grande: muchos camiones, ambulancias, que cargaban en el buque de desembarco Cabo San Antonio. Y cuando nos quisimos acordar, nos avisaron por radio que el 2 de abril se había tomado Malvinas. Fue una gran sorpresa para nosotros que estábamos reparando máquinas, fue una sorpresa impresionante. Nuestro barco siguió reparando máquinas como si no pasara nada, nos quedamos un poco en la incertidumbre de porqué no habíamos podido participar de la toma. Unos 16 días después del 2 de abril, más o menos, no recuerdo bien la fecha, salimos a navegar, hicimos tiros de práctica en la Isla de los Estados y fuimos hacia Ushuaia. Ahí llamaron a unas 200 personas y nos abocamos a la tarea de descargar munición de práctica y cargar munición de guerra, entonces es cuando nos dimos cuenta de que nos mandaban al sur.
-¿Pudieron hablar con el capitán, con alguien que les diera información?
-Yo tuve la oportunidad de preguntarle a un suboficial con el que éramos muy compinches, muy compañeros, si los ingleses iban a venir y me dijo que sí. Siempre lo recuerdo como una persona muy honesta, me dijo la verdad y me lo dijo con una mirada de mucha preocupación. Ese suboficial falleció cuando torpedearon el barco.
2 de mayo, el día fatal
Luego de comentar que el crucero General Belgrano iba a participar de una acción en la guerra que fue suspendida por razones climáticas, Daluisio recuerda que al regresar de esa maniobra, fueron alcanzados por el submarino británico HMS Conqueror, ya fuera de la Zona de Exclusión Total de 200 millas náuticas declarada por el Reino Unido. El veterano de Malvinas relata los peores momentos de esa jornada: 'Alrededor de las 9:00, el capitán nos avisa por radio que volvíamos al continente y que podíamos tomarnos descanso. El torpedeo fue a las 16:00, estábamos todos en descanso. Yo me había levantado a las 15:00, fui a la cocina, estaba tomando un té y leyendo una revista, se acerca un compañero y es ahí donde vuela todo. No sé por qué, no me tocó ninguna esquirla; salí despedido por los aires. Se me empieza a apagar todo… No sé cuánto tiempo estuve adentro, pero cuando despierto el barco ya estaba escorado a 45 grados y se estaba hundiendo. Salgo de ahí, se me acopla un compañero, subimos dos cubiertas y ya no lo puedo sacar a la próxima cubierta. Empiezo a gritar para que me ayuden. Me escuchan dos enfermeros, logramos sacarlo a cubierta, le pusieron morfina y uno de los enfermeros me dice: 'abandonamos, andá a tu balsa porque no la vas a encontrar, se te va a ir'. Bajé a mi camarote a sacar mi bolsa, porque estaba con un pantaloncito y una chombita. Saqué mi bolsa y a la primera balsa que veo tiro la bolsa con la mala suerte de que cayó al agua. Me tiré arriba de la balsa pero estaba totalmente pinchada; cuando miro a mi alrededor veo mucha gente caída en el agua, entonces salté a otra balsa que estaba más o menos sana y empiezo a rescatar a los compañeros que podía, pero en un momento, un suboficial saca una pistola, me la pone en la cabeza y me obliga a no sacar más compañero del agua'.
-Quedaron en la balsa, a la deriva y en plena noche…
-Sí, además, entre las 7 y las 8 de la noche nos agarró una tormenta con vientos como de 80 kilómetros, y lloviendo totalmente; truenos y lluvia torrencial. Los baldazos de agua nos iban entrando en la balsa, íbamos sacando el agua con los botines. Los colimba que estábamos mejor, nos ayudamos mutuamente y ayudábamos a la gente que entraba en shock, que entraba en hipotermia. Los que teníamos un poquito de calor les sacábamos las medias de los pies, les hacíamos los ejercicios en la espalda, que hay que hacerles, y poníamos los pies de ellos contra los pechos nuestros para transmitirles un poquito de calor.
-¿Cuánto tiempo estuvieron en la balsa, en el mar?
-Al otro día alrededor de las 8:00 sentimos el ruido de un avión, no se veía nada; le hicimos todas las señas que estábamos preparados para hacerle y no los escuchamos más. Creímos que en un par de horas nos iban a venir a rescatar, pero pasaba el tiempo y nada… Alrededor de las 10:00 la balsa se empieza a desinflar; buscamos entre los pertrechos, encontramos un inflador y la empezamos a inflar hasta alrededor de las 19:00, y cuando ya nos estábamos preparando para tratar de sobrevivir una noche más, sentimos la bocina de un barco; era el Aviso Francisco de Gurruchaga, que venía a nuestro rescate.
Un mensaje claro: la lucha continúa
Luego Daluisio comenta que los regresaron al continente, donde los derivaron a la Escuela de Mecánica de la Armada, lugar que fuera un centro clandestino de detención durante la dictadura. Allí, entre otros maltratos, les dieron colchones manchados con sangre, supuestamente habían sido utilizados durante las sesiones de tortura con los detenidos desaparecidos.
Finalmente, el entrevistado deja una reflexión: 'Malvinas nos une. Malvinas es seguir la lucha por nuestro país; la lucha no terminó. Necesitamos seguir luchando, seguir entendiéndonos como sociedad, dejar de lado las equivocaciones. Más allá de que nos pudimos haber equivocado y votado a un gobierno nazi-sionista, a un gobierno que dijo en todos los medios que era admirador de Margaret Thatcher, tratemos de unirnos y de luchar por este país. Yo creo que este gobierno se tiene que ir, no podemos seguir teniendo más un gobierno de estos, sobre todo con lo que está pasando en el mundo'.
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