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'Al que está sufriendo le preguntamos: ¿qué necesitas?, ¿en qué te podemos ayudar?'

22/01/2026
'Al que está sufriendo le preguntamos: ¿qué necesitas?, ¿en qué te podemos ayudar?'

José Bega es un chacabuquense comprometido con el trabajo social. Es voluntario de la Red Solidaria, desde hace 12 años. En Chacabuco colaboró con la fundación de River Solidario, que funciona en la órbita del club 'MIllonario', y también integra Red Solidaria en CABA, junto a otro chacabuquense, Martín Giobio, bajo la dirección de Juan Carr. Recientemente, junto a otros vecinos, han puesto en marcha un centro barrial Hogar de Cristo, un espacio para acompañar a personas que sufren problemas de salud mental y, fundamentalmente, de adicciones a las drogas.

 

'El Hogar de Cristo es un espacio que arrancó en 2008, con el Obispo Jorge Bergoglio, cuando todavía no era Papa, y junto con el Padre Pepe Di Paola. Hoy hay alrededor de 300 hogares en todo el país', comienza explicando José, y añade: 'Son lugares que acompañan pura y exclusivamente a los más rotos, a personas con problemas de adicciones, de consumo, con problemas de salud mental, personas que han estado en situación de calle, a los descartados de la sociedad. El Hogar de Cristo es algo que rompe las distancias entre aquellas personas que están necesitando una ayuda y alguien que la puede brindar'.

Bega también comenta que esta organización está estructurada 'en cinco niveles, o umbrales, como se llaman. El corazón del proyecto es el umbral número tres, que es el que funciona con la internación más larga'. Y agrega: 'lo que hacemos es complementar con un montón de dispositivos que ya existen y tratar de hacerlo también desde otro lugar'.

Actualmente están funcionando en el salón de la capilla del hospital, al que se accede desde la plazoleta aledaña, aunque José comenta que 'en estos días lindos, nos estamos reuniendo los lunes, miércoles y viernes, a las 18:00, en la placita del hospital'.

-¿Quiénes se acercan, con qué perfil de personas trabajan en Chacabuco?

-Muchos jóvenes, sobre todo jóvenes desde los 15 años hasta los 30, aproximadamente. Toda esa franja etaria es mucho mayor, por supuesto, pero también hay personas mucho más grandes que se van acercando. Y uno de los problemas principales que nos comparten es el tema de la escucha, eso es algo que ellos ven y sienten que hace mucha falta. No encuentran lugares donde puedan expresarse sin sentirse juzgados, porque el adicto lo que tiene es un dolor muy grande que no supo cómo resolver, o no supo usar las herramientas adecuadas, o quizás directamente no tenía las herramientas. Uno muchas veces tiene un concepto de familia, pero hay personas para las que la familia no ha sido el mejor de los modelos, entonces siempre decimos lo mismo: ese papá o esa mamá que en el camino se pudo haber equivocado, seguramente en su historia le faltaron un montón de abrazos, y si queremos que estos jóvenes mañana sean buenos padres, buenos ciudadanos, y puedan acompañar, ayudar y estar, hoy en día necesitan recibir un montón de abrazos, esos que sus papás o sus mamás quizás no recibieron o no encontraron. Entonces, esto de poder brindar el espacio de escucha, el ser acompañados sin sentirse juzgados, el apoyar las cosas que ellos quieran hacer, es muy muy importante y es algo que ellos nos están demandando un montón, o nos están compartiendo. Otra de las cosas que nos parece importante, no para preocuparnos, sino para seguir ocupándonos, es que se han empezado a naturalizar un montón de situaciones y es bueno también hablar en el mismo idioma, en el que ellos lo hablan: hoy está muy naturalizado entre los jóvenes empezar a fumar la cocaína, algo que no había pasado nunca y que es todavía mucho más complejo que ingerirla de otra forma. Se ha naturalizado un montón el tema del consumo de pastillas mezcladas con el alcohol, desde edades muy tempranas; alrededor de los 11, 13, 14 años. Cada vez es más temprana la edad en la que empiezan a consumir o en la que empiezan los problemas de salud mental. Hay chicas y chicos de 11 años que se cortan los brazos; todas esas problemáticas son importantes, nos podemos ocupar, pero sobre todo hay que escucharlos a ellos. En esto de querer transformar la realidad, a veces pensamos qué hacer, qué les puede gustar, y muchas veces nos perdemos, nos mareamos, y no sabemos por dónde ir, pero ese que sufre, ese que padece un dolor, tiene muchísima experiencia, y ese es nuestro norte, lo que hay que hacer es preguntarle a ese que está sufriendo: '¿qué necesitas?, ¿en qué te podemos ayudar?' y lo que nos diga siempre terminará siendo nuestro norte. Entonces, lo que tratamos de hacer sobre todo, es eso: escuchar y dar un abrazo; el abrazo es fundamental.

-¿Qué logros o avances han conseguido en estos meses?

-Pudimos coordinar siete internaciones a diferentes lugares, en Hogares de Cristo como el de Mercedes, y es importante destacar esto también: la situación económica muchas veces condiciona y limita que una familia pueda internar a una persona que lo esté necesitando porque, obviamente, las internaciones no son nada baratas, y sobre todo si no tienen una mutual. Los hogares de Cristo son totalmente gratuitos y algo que tienen, a diferencia de un montón de otras instituciones que existen, es que prácticamente no tiene burocracia, o sea, si vemos que una persona necesita llevar adelante una internación, y así lo quiere, llamamos al lugar que nos recomienden para poder ingresar, y si hay cupo, el mismo día se puede estar yendo. 

-¿Tienen algún trabajo en común con otras instituciones o con el Estado local?

Sí, por supuesto. El tema de salud mental y el tema de las adicciones no escapan a nada y es algo que nos atraviesa en los distintos ámbitos de la sociedad. Cabe destacar el acompañamiento que tenemos del Padre Darío y del Padre Agustín, de la parroquia San Isidro del Labrador, con la que arranca el Hogar de Cristo, pero también trabajamos articuladamente con las otras parroquias de la ciudad, con las diferentes iglesias evangélicas y de otras religiones que hay en la ciudad, con muchas instituciones y organizaciones y también con los diferentes dispositivos municipales, como con Salud Mental. De hecho, tuvimos hace un par de meses atrás una reunión con el intendente Darío Golía y con parte de su equipo para compartir el proyecto y comunicar que íbamos a estar acá, como ciudadanos, poniéndonos a disposición, porque tenemos mucho de esa escuela que enseña que para transformar la realidad hace falta comunidad, y para que esa comunidad se pueda dar, hay que trabajar con otros y junto a otros, y es así que lo hacemos.

 

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