'Cuando hay otros que nos acompañan siempre los cambios se pueden hacer más fáciles'
Marisa Isabel Pavón es una reconocida psicóloga social, escritora y docente dedicada a la revisión, reflexión y transformación de las prácticas psicosociales cotidianas. En el 4° Festival del Libro y la Cultura dialogamos con ella sobre su libro "Cambiando Actitudes: Revisar, repensar y reflexionar prácticas psicosociales", que ya cuenta con una segunda edición. Es una obra que resume el enfoque de la autora para deconstruir las conductas y relaciones que las personas naturalizan en su día a día y proponer intervenciones que mejoren los entornos sociales y los vínculos humanos.
'Hay que cambiar de actitudes cuando hay algo que no nos funciona, que a lo mejor lo hicimos toda la vida, pero nos dejó funcionar en determinado momento, o en determinado contexto', comienza explicando la escritora, para quien 'este libro aporta herramientas para que los psicólogos sociales puedan trabajar en el ámbito comunitario, en el ámbito organizacional, cómo acompañar esos procesos de cambio y cómo fortalecer, porque yo siempre digo, a veces las oportunidades aparecen, pero no sabemos aprovecharlas'.
-¿Cambiar de actitud ante una situación determinada es más difícil en alguna etapa de la vida que en otra?
-Siempre decimos que la adolescencia es una etapa en la cual se cambia mucho porque se está buscando pertenecer, se está buscando tener referentes. Cuando ya somos adultos parece que nos quedamos, pero eso no es así. Por ejemplo, si cambiamos de trabajo,si antes tenía un trabajo que era muy solitario, donde solamente ordenaba papeles, y ahora estoy en atención al público, necesito tener otra actitud porque comunico de otra manera, me relaciono de otra forma. Nos pasa también a las personas adultas en relación a las redes o en relación a la tecnología. ¿Qué actitud tenemos ante ese cambio? ¿Nos sumamos al cambio o nos quedamos sin hacer ese cambio y perdemos un montón de posibilidades?
-¿Es necesario para las personas que no se animan a dar ese paso solicitar ayuda?
-Una de las cosas que nosotros siempre decimos, desde la psicología social, es que cuando hay otros que nos acompañan siempre los cambios se pueden hacer más fáciles. En el caso de la psicología social, nosotros acompañamos procesos de cambio, entonces hay que fortalecerse y pensar con otros porque nos van a dar muchas más ideas y oportunidades para poder cambiar. Es un buen momento para buscar grupos que nos resulten afines para poder cambiar. Acá hablamos del concepto de vínculo, es decir, cómo nos relacionamos, cómo interactuamos con otras personas a partir de pensarnos vinculándonos.
-Usted también viene del ámbito de la docencia, ¿Se cruzan la educación y la psicología social?
-Sí, sí. Yo también vengo del profesorado y veo cuántas herramientas nos aporta la psicología social para escuchar de otra manera, para entender de otra manera, para no tener prejuicios sobre aquello que no conozco y cómo me preparo para abordar un grupo justamente porque trae algo diferente. La psicología social nos permite operar sobre la realidad para transformarla. Como decía el creador de esta disciplina, Enrique Pichon-Rivière, el aprendizaje es un proceso continuo y vital, es decir que todo el tiempo aprendemos conceptos, modalidades, y aprendemos a cambiar conductas.
-El prejuicio, la otredad, son desafíos que como sociedad a veces nos cuesta abordar, ¿Cómo estamos con eso?
-Estamos avanzando. Me parece que hay que prestar atención a las cosas que a veces nos parecen definitivas, como puede ser un saber que guardamos, y en un momento el otro nos hace reflexionar. Un prejuicio es una construcción que hicimos, que la guardamos, que nos sirvió en algún momento, pero que a lo mejor para esta sociedad, en este momento, ya requiere de un cambio. Antes decíamos frases que discriminaban a las personas, por ejemplo hablando de oficios que tenían mejor calidad que otros, y hoy podemos decir que las cosas han cambiado y nosotros tenemos que cambiar para poder entender que si era un prejuicio y le hacía mal a alguien, no está bueno que lo mantengamos. Esto también tiene que ver con valores. Siempre decimos, si como sociedad fortalecemos la solidaridad, fortalecemos el compañerismo, fortalecemos el pensar en el otro, y no tanto en uno mismo, esas prácticas también ayudan a que cambiemos.
Relacionadas
