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'Tenemos un costo muy alto para sembrar trigo'

02/06/2026
'Tenemos un costo muy alto para sembrar trigo'

Así lo dice Roberto Fernández, productor agropecuario y socio de la empresa acopiadora FERGAR. En diálogo con Diario Cuatro, asegura que la cosecha gruesa 'es muy buena', que habrá que esperar para tener un mejor precio para la soja, y que los costos, en general, 'están muy arriba'. También habló de la situación ganadera: 'estamos pasando un momento muy bueno', y respecto a los contratista, asegura 'están muy al límite'

'La cosecha de soja ya prácticamente se terminó en estos días; quedan algunos lotes de segunda, pero ya está casi lista', comenta Fernández, y añade: 'hubo muy buenos rindes, tanto en soja de primera como de segunda. Se cosecharon lotes de soja de segunda que pasaron los 4 mil kilos; eso hacía años que no se veía'.

-Y todavía queda algo de maíz por levantar…

-Los que faltan cosechar son los maíces de segunda, o tardíos. Hubo campos con problemas de encharcamiento que se tuvieron que sembrar tarde y eso es lo que se está trillando ahora. Esos maíces no están secos, se están cosechando húmedos, pero los rindes son buenos también. Yo pienso que tenemos una cosecha muy buena en general, a nivel país. 

-¿Y la calidad de los granos?

-Es buena. Cuando los rindes son buenos, por lo general la calidad es buena. Nada que ver con lo que fue el año pasado, o el anteaño, que salían granos malos porque la seca había traído un montón de problemas. Este año la calidad es buena tanto para la soja como para el maíz y por esa razón es que se ha embolsado mucha soja en el campo, porque para embolsar tiene que estar el grano seco y en buenas condiciones. En resúmen, por rinde y calidad, la cosecha es buena.

-Aún se está cosechando la gruesa, pero ya se está sembrando la fina. ¿Cómo viene la siembra de trigo? Se habla de un aumento importante de costos, sobre todo de fertilizantes

-Y sí: hoy el fertilizante tiene un precio elevado, y aunque la urea ahora bajó más de 100 dólares la tonelada, todavía es cara. El año pasado teníamos la urea entre 370 y 380 dólares por tonelada; este año la tenemos en 800 y pico, y en un momento llegó a valer casi mil dólares. Y también hay que usar fósforo, que no aumentó tanto, pero igual está cerca de los mil dólares por tonelada. A eso hay que sumar el costo de los herbicidas, y si tenemos problema con el exceso de lluvias, vamos a tener que aplicar fungicidas, eso hay que hacerlo con aviones, y el costo es otro, todo eso suma. Tenemos un costo muy alto para sembrar trigo: entre 4.500 y 4.800 kilos por hectárea, es mucho. Esta no es una zona triguera, no siendo el año pasado que se cosechó muy bien, hubo muchos trigos de 6 mil o 7 mil kilos, pero cuando acá tenemos una primavera lluviosa como la que está anunciada para este año, el trigo tiene varios problemas, como fusarium y otras enfermedades, entonces mucha gente lo piensa dos veces. Igual se va a sembrar porque el precio no es malo y porque tenemos que ir rotando cultivos. La rotación es muy importante; por lo general se está haciendo trigo y soja de segunda, volvemos al maíz, y después hacemos soja. Así vamos conservando la cobertura del campo y también manejamos mejor las malezas. Hay problemas con malezas a las que si no le vamos cambiando los herbicidas te complican, como pasa con el yuyo colorado, o como pasó con la rama negra. Entonces, haciendo rotación, se van cambiando los herbicidas y se controlan un poco mejor. 

-Además del fertilizante, que aumentó por algo ajeno como es el conflicto en Medio Oriente, ¿Qué pasa con el resto de los costos?

-Todos los costos se fueron arriba. Hoy la mayor parte del costo está en el combustible, que se nos escapó de las manos. Antes no le dábamos mucha importancia: hacíamos un esquema de costos y el gasoil no jugaba; hoy es el número uno. Y también los herbicidas y otros insumos se fueron arriba, pero el mayor costo lo tenemos en el combustible. 

-En ese marco, el principal afectado es el contratista…

-Yo escucho a los contratistas cuando hacen cuentas de lo que se cobra una trilla o una siembra y están muy al límite; la ganancia no es la que tenían hace cinco años atrás, cuando los números eran otros. Hoy, pagando 18 quintales por hectárea de alquiler, en una soja de 4 mil kilos de promedio, te están quedando entre 300 y 400 kilos por hectárea. Si sacás la cuenta de la inversión que hay que hacer, esa ganancia no es nada. Y cuando tenés algún error, o si el año no es bueno y falla la cosecha, chau.

-Hablemos del precio de los granos

-Para la soja en este momento no podemos esperar un gran precio porque hay un abarrotamiento en los puertos y los exportadores están tratando de comprar al menor precio que pueden. Habría que esperar un par de meses para ver si mejora. Por ahora hay mucha soja en el campo, en bolsones; se ven bolsones por todos lados. En cuanto al maíz, la situación es distinta porque tenemos mucho consumo con el tema de la carne; la exportación se movió muy bien y hay muchos feedlots engordando con maíz. En provincias como Córdoba principalmente, o Santiago del Estero, que están lejos de los puertos, los fletes se llevan el 30% ó 40% del valor del maíz, por eso les conviene pagar la hacienda algún peso más y convertir el maíz en carne. Y también se consume mucho maíz para el cerdo y en las avícolas.

-Recientemente, el Gobierno nacional anunció la baja de retenciones en algunos productos y la posibilidad de bajar en otros, como en la soja. ¿Cómo impacta en el negocio de los granos?  

-Sin dudas las retenciones son el mayor impuesto que tenemos para la producción y es por lo que se viene peleando hace años. Esos dos puntos que le sacaron al trigo y a la cebada sirven, pero la soja va a empezar a bajar mensualmente recién desde enero del año que viene, aunque anunciaron que si las cosas andan bien, si no, va a quedar como está… Hoy estamos pagando el 24%. En 100 mil kilos se están llevando 24 mil kilos y encima se la tenemos que poner en el puerto. Nosotros tenemos que correr los riesgos, pagar los alquileres, sembrar, pagar flete, y encima dejarles el 24%, es una barbaridad. 

-Además de producir granos, siempre has estado ligado al desarrollo ganadero, un sector que está pasando un gran momento, tan es así que están faltando animales…

-Sí, la ganadería, por suerte, es algo que anda bien; hoy la exportación anda muy bien. Mi viejo, que fue ganadero siempre, decía que durante el gobierno de Lanusse había tenido la mejor época, porque un kilo de novillo valía entre 1,60 y 1,70 dólares. Hoy lo tenemos a 3 dólares; estamos pasando por un momento muy bueno. En cuanto a los animales que faltan, eso viene de la época en que Néstor Kirchner cerró las exportaciones. Teníamos 60 millones de cabezas en el país y después de eso perdimos como 12 millones de cabezas y muchos campos ganaderos se pasaron a la agricultura. Es fácil pasar de la ganadería a la agricultura: llevás las vacas a la feria, al otro día metés un disco, una sembradora, y a los seis meses estás cobrando. Ahora, volver de la agricultura a la ganadería, es muy difícil. Después empezaron a abrir de a poco las exportaciones pero con muchos controles. Eso estuvo así varios años hasta que se empezó a recuperar un poco y hoy estamos en 51 millones de animales, o sea que no recuperamos más de 3 millones. Recuperar el stock ganadero cuesta mucho porque la ganadería tiene un proceso largo: hay que preparar el campo, la pastura te lleva un año, hay que arreglar los molinos, los corrales, los alambrados, tenés que comprar la vaca… O sea, lo que estás invirtiendo hoy lo vas a recuperar dentro de tres años. Como están las cosas hoy, la gente no puede empezar con la ganadería, tiene que seguir con la agricultura. Y el productor ganadero se puede ir agrandando un poco, pero cuesta.

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