'Volvemos a Chacabuco con esta obra que es hermosa'
Inés Estévez volverá a estar -junto a Germán Palacios- sobre las tablas del Teatro Italiano, este viernes 15, a las 21:00, para la segunda función de 'El hombre inesperado', la obra que hace unos días presentaron a sala llena. Entrevistada en Radio Ultra FM 98.9, la actriz habló de su profesión, de sus comienzos, y adelantó detalles de la pieza teatral.
Consultada sobre cómo se trabaja ahora para la pantalla chica, Estévez describió las diferencias con la forma de hacer televisión antes de que aparezcan las plataformas on demand: 'Antes, el pulso del público era simultáneo con la grabación del programa. Uno estaba grabando un programa que estaba saliendo al aire y nos íbamos enterando de lo que le pasaba a la gente a partir de lo que íbamos viendo, pero ahora no; la verdad es que lo hacemos hoy sale al año siguiente', comentó la actriz, y agregó: 'ahora son series cortas, ocho capítulos… Antes podías estar trabajando, seis meses, o nueve meses, aunque fueran unitarios de un capítulo por semana, que era lo que yo más solía hacer. Pero luego, el trabajo en sí es igual. El tema es que eso se aceite y que tenga una continuidad, porque hay mucha menos producción, sobre todo por lo que estamos atravesando como país a nivel cultural, a nivel artístico, a nivel educativo, bueno, lo que ya sabemos todos'.
-¿Cómo fue tu camino hasta llegar a lo que podríamos llamar fama?
-Difícil, como la del 98% de los actores. Ahí hay una deformación absoluta de criterios en relación a revistas que le hacen creer a la gente que ser actor significa ser rico y famoso. Eso es muy hollywoodense, eso es Estados Unidos, cuyo gran objetivo es el dinero y no importa si sos buen actor, porque si sos el actor mejor pago eso pesa más, talla más que tu calidad actoral, que tu calidad como ser humano. Son valores muy subvertidos que están instalados en la sociedad a partir de una cultura con la que personalmente no comulgo. Los actores somos personas muy esforzadas, y lo que está pasando en el país en este momento, con todos los roles y todas las profesiones, a los actores nos pasó toda la vida. Nosotros estamos acostumbrados a vivir con una dificultad financiera importante, porque aunque tengas trabajos grandes y cobres, quizá en un mes lo que tu padre cobraba en medio año, después de repente estás un año y medio sin laburar. Entonces hay que bajar un poco del pedestal. Y también dentro del medio hay como una tendencia del actor a demostrar que anda en cruceros y tiene propiedades. Tenemos algunos nombres en nuestra industria a quienes les ha ido muy bien y que realmente están en esa condición, pero todo el resto somos laburantes. Algunos podemos, como en mi caso, que es un privilegio, poder elegir: este trabajo me gusta, este trabajo no me gusta. E incluso así, hay momentos en los que aceptás roles o contextos que no te convencen tanto porque tenés que sostener una estructura, un hogar. Esta es una profesión que no tiene un asidero, y menos en este país donde no hay una estructura. Actrices como yo, que han tenido 40 años de carrera, en Estados Unidos, en Hollywood, tienen su propia productora, producen sus propias cosas, actúan si quieren, generan una empresa. Acá es imposible; estás demostrando todo el tiempo que volvés a empezar.
-Hablemos de tu vuelta a Chacabuco: van a estar por segunda vez en pocos días con Germán Palacios…
-Vamos a volver a Chacabuco donde llenamos ese teatro hermoso, el público fue divino, cálido, fue un viaje tan lindo y el teatro estuvo con localidades agotadas, sé que en su momento habían quedado 40 personas esperando sacar entradas. Esperamos que para este fin de semana logremos la misma audiencia. Tenemos una obra hermosa, escrita por Yasmina Reza, que es una autora francesa conocida mundialmente. Se trata de un viaje en tren de dos personas que se encuentran por casualidad. Viaja un reconocido escritor y sube al mismo vagón con su más ferviente lectora que lleva en ese momento en su cartera el último libro de este señor. Ella conoce todo de él, él no tiene ni idea de quién es ella. Y a partir de ahí empiezan a pasar cosas muy graciosas, muy hondas, muy profundas, con una gran altura intelectual y estamos muy contentos de volver, así que los esperamos a todos en el teatro. Nos encanta llevar esto al interior, nos encanta que este tren viaje y que el público viaje con los personajes. Podría decirse que es una comedia romántica en la superficie y por debajo tiene unos conceptos; es una obra que invita a parar la cabeza, a disfrutar, a escuchar, a compartir ciertas vivencias, porque los personajes piensan y develan esos pensamientos. El público lo que empieza a escuchar son los pensamientos de los personajes y uno cuando piensa no tiene filtro, comete sincericidios y ahí es donde entra el humor.
-¿Cómo se da esto de hacer la obra con Germán? ¿Ya venían actuando en alguna otra obra?
-No, hicimos dos películas hace muchísimos años. Yo había visto esta obra que me encantó. Hace muchos años la había hecho Brandoni con Betiana Blum y Germán me llamó, hace un par de años, para contarme que tenía unos amigos que tenían los derechos, que son Nachi Bredeston y su marido. Y ahí empezamos a ensayar, a mí me había gustado mucho, a él le había gustado, no la había visto pero la había leído. Empezamos a trabajarla y en un momento determinado decidimos co-dirigirla porque nos dimos cuenta de que teníamos una idea muy cabal y muy coincidente de la puesta. Y ahí se mandó la patriada del tren, entrenamos en el Maipo con un éxito hermoso, en ese teatro tan emblemático, tan lindo. Y ahora, desde el año pasado estamos de gira, es el segundo año consecutivo que vamos de gira por el país y por Uruguay, así que estamos muy contentos.
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