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De la restricción externa a la enfermedad holandesa

16/06/2026
De la restricción externa a la enfermedad holandesa

Que falten dólares o que sobren, extraño péndulo donde los sueños de desarrollo se desvanecen para los argentinos.  Devaluaciones que generan inflación o apreciaciones que destruyen el empleo.

La historia de nuestro país muestra que las políticas de desarrollo, aquellas que procuran diversificar y escalonar la producción industrial, se enfrentaron periódicamente con la falta de dólares.  Cuando más crecía la producción industrial, crecía también la demanda de insumos, tecnología y energía presionando sobre la balanza de pagos.  Mientras había buenas cosechas o precios internacionales de los productos primarios altos, el Estado podía jugar un rol de distribución sectorial desviando fondos hacia programas de promoción industrial, invirtiendo en infraestructura o estimulando la demanda interna.  Cuando las sequías o inundaciones periódicas golpeaban las cosechas o se deterioraban los términos de intercambio, entonces surgía el déficit comercial, la disputa por los dólares y una inflación que corría detrás de las continuas devaluaciones de la moneda nacional.

Sin embargo, esa no es la situación actual.  El dólar aparece estable, incluso bajo, representando, como en otros momentos de nuestra historia, una oportunidad ideal para aquellos que pueden aprovecharlo para viajar o adquirir productos importados.  Detrás de esos dólares para quien quiera y pueda comprarlos se esconde un nivel elevado de endeudamiento y los aportes de las exportaciones de productos primarios.  Ambos factores alimentan el carry trade.  Gracias a Vaca Muerta hemos vuelto a la autonomía energética, y hemos pasado a exportar, recibiendo los primeros frutos de la nacionalización accionaria de YPF.  Además, la caída del consumo libera saldos exportables, desalienta la inversión en bienes de capital e insumos, manteniendo la balanza comercial positiva.

Todo eso no es nuevo; sabemos que malas cosechas que afecten las exportaciones y dificultades para seguir por la senda del endeudamiento pueden derrumbar todo como un castillo de naipes.  Quizás, las inversiones en infraestructura que precisa la minería garanticen, por un tiempo, el flujo de dólares hacia nuestro país.  Pero las concesiones que dio el gobierno para atraer esas inversiones no movilizan amplios sectores de la economía, y encienden las alarmas para cuando tomen el sentido contrario, girando capitales y regalías hacia el exterior.

Capito confía en que la economía extractivista conseguirá un flujo continuo de dólares que hará superar, por largo tiempo, la restricción externa manteniendo el equilibrio macroeconómico.  Otros analistas temen la 'enfermedad holandesa', nombre con que se conoce lo sucedido en Países Bajos en la década del '60.  El hallazgo de amplias reservas de gas en el Mar del Norte hizo que fluya una gran cantidad de dólares por el aumento de exportación de esos recursos naturales, pero también ocasionó la apreciación de la moneda local generando la pérdida de competitividad de su sector industrial.  Países Bajos aumentaba sus ingresos al mismo tiempo que perdía fuentes de trabajo e innovación tecnológica, lo que repercutía negativamente en el nivel de vida.

Para entonces, también Noruega encontraba nuevas fuentes de recursos energéticos, pero su forma de administrarlos fue distinta.  Creó un fondo donde invirtió una parte de la renta petrolera, evitando que se liquide en el mercado, aprecie su moneda y pierdan competitividad otros sectores de la economía.  Se reservó una participación importante para la empresa estatal y la soberanía sobre los recursos naturales.  Y, además, promovió sectores tecnológicos e industriales específicos, ligados como proveedores a las empresas energéticas.  'El caso noruego -cuenta Matías Kulfas en Producir en la nueva globalización- nos muestran dos aspectos de la gestión macroeconómica de un recurso natural: altos niveles de imposición y apropiación de la renta, y la constitución de un fondo anticíclico de ahorro para prevenir el efecto cambiario de la enfermedad holandesa.  Como se puede observar, son aspectos muy alejados de una visión liberal de la gestión estatal'.  La forma en que el gobierno de Milei administra las riquezas naturales, lejos de aprovecharlas para alentar el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país, genera las condiciones para que se las apropien unos pocos sectores locales y trasnacionales.

 

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