La cultura del 'scroll infinito'
Por Bernarda Jorba. Psicóloga
El scroll infinito (o desplazamiento continuo) es una técnica de diseño web y de aplicaciones en la que el contenido se carga y aparece automáticamente a medida que el usuario desliza la pantalla hacia abajo, eliminando los botones tradicionales de "siguiente página" y ofreciendo una experiencia de navegación continua.
El diseño digital nos atrapa en un círculo de refuerzo intermitente, generando cierta liberación anticipatoria de dopamina.
Esta inercia atencional nos conduce al funcionamiento en piloto automático. Nuestro cerebro se habitúa a estímulos breves, rápidos y cambiantes, lo que dificulta sostener la concentración en actividades de mayor demanda cognitiva o que requieren introspección. En la clínica, observamos cómo esto incrementa la fatiga mental y la ansiedad.
El uso de pantallas, sobre todo cuando es intenso, se asocia con un aumento de déficit atencional sobre todo en niños y adolescentes. El problema no es la tecnología en sí, sino las consecuencias en la mente que no está concentrada en el aquí y ahora, sino en varias y ninguna parte al mismo tiempo. Quienes investigan esto lo describen como un estado en el que se mezcla irritabilidad, incapacidad de concentración y cierta fatiga crónica, inducido por un entorno digital diseñado para el escaneo rápido y la recompensa inmediata incidiendo significativamente en la comprensión lectora.
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual se proponen ciertos aspectos preventivos a tener en cuenta: Reconocer qué estados emocionales nos llevan más a la pantalla. Establecer límites físicos y temporales, alternando el uso con actividades donde se ejercite el razonamiento. Diseñar planes de acción y conductas incompatibles con el scrolleo.
Entrenar el autocontrol y permitirnos espacios sin hiperestimulación es fundamental para cuidar nuestra salud mental y la de nuestros jóvenes.
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