Se realizó una jornada sobre la Encíclica Magnifica Humanitas
Este miércoles, en la Casa de la Catequesis, de la parroquia San Isidro Labrador, se desarrolló una actividad en la que el eje fue la reciente Encíclica del Papa León XIV. A través de un Zoom, organizado por la Arquidiócesis Mercedes-Luján, varios vecinos pudieron escuchar la disertación de la doctora en Teología Emilce Cuda, una argentina que este año fue nombrada por el Papa como consejera del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, que reside actualmente en Roma, donde se desempeña a su vez como secretaria de la estratégica Pontificia Comisión para América latina.
Tras una presentación del Obispo, Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, Cuda abrió diciendo: 'El Papa siempre tuvo un compromiso con la Doctrina Social de la Iglesia. Él es un canonista, un matemático primero, y luego un canonista. No es un moralista, que somos los que nos dedicamos a los temas de la Doctrina Social, pero él ha prologado libros de Doctrina Social, ha trabajado estrechamente con referentes intelectuales norteamericanos y latinoamericanos que se dedican al campo de la Doctrina Social y, sobre todo, ha hecho una práctica de la Doctrina Social que es algo propio de América Latina'.
Más adelante, la doctora explicó que en Magnifica Humanitas, 'el Papa vuelve a recopilar todos los principios de la justicia social de la Iglesia y los vuelve a definir. Por ejemplo: dice que la justicia social para la Iglesia Católica no debe estar al final sino al principio; y que debe ser promovida'.
La disertante aclaró enseguida que en Magnifica Humanitas 'vamos a ver que se hace un recorrido por toda la Doctrina Social de la Iglesia, volviendo a definir cada uno de los conceptos. Se ha promocionado como la encíclica de la inteligencia artificial y todo el mundo va a buscar qué dice sobre la inteligencia artificial, pero resulta que dice poco y nada de la inteligencia artificial. El documento es un documento de la Doctrina Social de la Iglesia en tiempos de la inteligencia artificial, que es otra cosa'.
Babel o Jerusalén
En otro tramo de su presentación Cuda destacó: 'hay una revisión de toda la Doctrina Social de la iglesia en el documento porque es necesario volver a definir: ¿Qué significa dignidad humana? ¿Qué significa subsidiariedad? ¿Qué significa solidaridad? ¿Qué significa destino universal de la humanidad? Eso por un lado. por otro lado, el documento empieza de una manera original: no empieza hablando del bien y del mal; si empezase hablando del bien y del mal, hubiese empezado hablando en términos morales. Tampoco empieza hablando de lo verdadero y lo justo; si hubiese empezado así, hubiese empezado hablando en términos jurídicos o científicos. Tampoco empieza hablando de lo bueno y de lo bello; si no sería un documento estético. Empieza hablando de la decisión, lo que lo convierte en un documento de misión y en un documento de política, que en el mundo religioso es una categoría, la misión de evangelizar, y en el mundo secular la política es garantía social y justicia social. Empieza diciendo que nos llama a hacer una elección decisiva. Esas dos palabras juntas son muy fuertes. No está diciendo ´deben hacer esto o hay que hacer esto´, sino que está respetando absolutamente la libertad de conciencia, está apelando a la libertad absoluta de la conciencia humana, es el respeto máximo a la dignidad humana. Llama a hacer una elección que es decisiva, es decir, lo que van a elegir es pararse de un lado o del otro. Esa elección implica una decisión existencial, llama a hacer una elección decisiva, a tomar una posición: o seguimos construyendo una Babel, esta resignificación de conceptos y de palabras que se convierten en un ruido que hace imposible la vida humana, o vamos a reconstruir Jerusalén, la ciudad de Dios'.
Rerum Novarum
Asimismo, la disertante hizo referencia a otra gran Encíclica: 'cuando hubo un cambio tecnológico significativo, que fue al comienzo de la Revolución Industrial, la iglesia tuvo que hacer un movimiento, tuvo que tomar una decisión: o se quedaba del lado del anciano rey, del viejo régimen, o se ponía del lado de los trabajadores. Y eso hizo León XIII, hizo un movimiento y puso a la iglesia del lado de los trabajadores que empezaban a organizarse en medio de la Revolución Industrial. Frente a esa realidad, tuvieron que definir, discernir estos principios: garantizar la dignidad humana, poder tener participación en los sindicatos, en las estructuras solidarias, poder tener estructuras subsidiarias que es lo que permiten los sistemas republicanos y democráticos'.
En relación a los saltos tecnológicos, como es el marco actual del avance de la IA, Cuda recordó que 'cada salto tecnológico significativo (...) provoca un caos y a ese caos hay que volver a ordenarlo. Siempre la religión ocupa el lugar de la política en el momento del caos, pero el problema es que la nuestra no es una religión solamente; es una teología, es palabra pública, es la teología que defiende la vida de las personas, por eso en el documento, el Papa dice ´la misión no es solamente hablar de la vida eterna, tenemos que ocuparnos de los cuerpos, de las personas, tenemos que ocuparnos de la realidad´'.
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