Si no compartimos las ganancias, ¿por qué deberíamos compartir las pérdidas?
Por la Doctora Susana Manzi
¿El riesgo empresario es de todos o solo del dueño? Un reciente fallo judicial rechaza que una empresa pueda pagar menos indemnización alegando "falta de interés del público". La justicia determinó que, si el trabajador no participa de las ganancias en los tiempos de bonanza, tampoco debe cargar con las pérdidas en las crisis.
En el mundo de los negocios, hay una regla de oro que a veces se intenta olvidar: el riesgo es de quien emprende. Sin embargo, es muy común ver que, cuando las cosas se ponen difíciles, las empresas intentan que el costo lo pague el trabajador.
Un reciente fallo judicial puso un freno necesario a esta práctica en el ámbito educativo. El caso es claro: una institución despidió a un docente alegando que "ya no hay interés en estudiar italiano" y que "hay pocos alumnos en el profesorado". Su intención era pagar una indemnización reducida, alegando una "falta de trabajo" ajena a su voluntad.
La justicia fue muy contundente con una frase que deberíamos grabar a fuego: los empleados no suelen participar de las ganancias de una empresa, por lo tanto, tampoco tienen por qué ser socios de sus crisis.
Es una cuestión de justicia básica. Si cuando la escuela estaba llena de alumnos y el idioma italiano era tendencia el profesor no recibió un bono extra por ese éxito, ¿por qué ahora, que el interés bajó, tiene que aceptar cobrar la mitad de su indemnización?
No es solo decir "me va mal", hay que demostrar qué se hizo
El fallo explica que para despedir a alguien por "falta de trabajo", no alcanza con mostrar un balance en rojo o una lista de inscripciones vacía. La empresa tiene que demostrar: Que hizo todo lo posible para evitar el despido: ¿Se intentó cambiar el plan de estudios? ¿Se buscó atraer alumnos de otra forma? ¿Se ofreció al docente otras tareas? Que no es su culpa: El cambio en los gustos del público (que la gente prefiera inglés sobre italiano, por ejemplo) es un riesgo propio de cualquier negocio.
El "Riesgo Empresario" no se delega
Si decidís abrir una academia, un restaurante o una fábrica, sabés que puede irte bien o mal. Ese es el "riesgo empresario". El trabajador vende su tiempo y su capacidad a cambio de un salario fijo; él no es el dueño del negocio.
Si el negocio deja de ser atractivo para la comunidad, es el empleador quien debe absorber ese golpe. Pretender que el hilo se corte por lo más delgado —el bolsillo del trabajador— es, además de ilegal en estos términos, profundamente injusto.
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